domingo, 14 de diciembre de 2014

Reflexión del Tercer Domingo de Adviento

Éste es el testimonio de Juan, cuando las autoridades judías enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle a Juan quién era él. Juan les contestó: Yo soy una voz que grita en el desierto: "Abran un camino derecho para el Señor" (Juan 1:19a, 23)

Me di cuenta en la red social 'Tumblr' que Adviento era un tema escogido. Cuando hice clic había varias imágenes y citas de cientos de blogs sobre Adviento. Iban desde los calendarios de Adviento extravagantes, poemas místicos, pegadizos de figuras de renos hasta recetas de galletitas. Ninguna de las imágenes o temas presentó un desierto. Sin embargo, es desde un desierto que Juan nos invita y emplaza en este tercer domingo de Adviento. Él es la voz de uno que clama en el desierto, y lo que es sorprendente es que las personas lo siguen hasta allí. Algunos de ellos querían cuestionar su identidad - "¿Eres Elías, el Mesías, un  profeta???" Otros se sienten atraídos por su mensaje de arrepentimiento y la preparación para lo que habrá de venir. Se podría decir que el Adviento era un tema de tendencia en los días de Juan.

De entre todas las imágenes y sonidos de nuestro tiempo de Adviento actual, el desierto no suele estar representado. ¿Cuándo fue la última vez que vio una tarjeta de Navidad con una imagen de un desierto en su portada? Pero las Escrituras nos dicen que el desierto es importante para la historia de la salvación: el Éxodo de los israelitas conduce a través del desierto y el ministerio público de Jesús comienza después de un período de 'prueba' en el desierto. Estas historias enseñan que el desierto es un lugar no sólo en donde Dios puede ser conocido más profundamente, pero también es un lugar donde los seres humanos pueden conocerse más profundamente.

Comencé este tiempo de Adviento, literalmente, en el desierto. Mi esposa, Deb, y yo fuimos acampar durante una semana en el desierto de Big Bend, Texas (EE.UU.). Durante esa semana aprendí algunas cosas sobre el desierto y sobre Adviento. Ambos nos llevan a cultivar una actitud de vigilancia. Lo que podría parecer lo mismo día tras día, año tras año (¿cuántas estaciones de Adviento han vivido?), tiene belleza y profundidad si no nos dejamos arrullar por la igualdad. Cada mañana cuando salía de nuestro camper y cada noche antes de entrar me encontraba con la misma montaña. Pero me tomé el tiempo para estar atenta durante todo el día y me di cuenta de cosas diferentes sobre la montaña y el paisaje: las formas como las sombras se movían sobre las rocas; la variedad de colores de marrón, oro y fuego; pequeñas flores que parecían venir de la nada.

Es fácil quedar arrullado por la similitud de las tradiciones de Adviento, como colocar verdes o la iluminación de la corona de Adviento, incluso la historia del 'niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.' Un escritor ha dicho: "Adviento no es sólo acerca de la espera de un bebé. Se trata de la espera de una nueva realidad que se apodera de nosotros y nosotras, tomando primero de rehenes a nuestros corazones y almas para su justicia y su gracia. Y luego, porque no podemos vivir sino por su fuerza magnética, establece su demanda en todo el mundo a través de nosotros ". (John van de Laar, Sacredise.com) Seguir a Juan en el desierto durante Adviento me mantiene atenta y abierta a la nueva realidad que anuncia, que nunca se arraiga en mí exactamente de la misma manera año tras año.

El desierto es también un lugar de exposición. En este paisaje austero, no sólo se puede estar expuesto al calor y a la falta de agua, también se puede estar expuesto a los temores y a las ansiedades. Recuerdo varias veces durante esa semana de acampada sentirme ansiosa por estar en un lugar tan remoto. Me despertaba por la noche y pensando: "¿Qué pasa si hay un incendio en la caravana? ¿Qué pasa si una de nosotras tiene una emergencia médica?" Las historias del desierto del Éxodo, la tentación de Jesús en el desierto, y Adviento enseñan que Dios nos encuentra en nuestra humanidad, y la única forma que realmente podemos conocer a Dios, como Santa Teresa de Ávila decía, es cuando realmente nos conocemos a nosotros mismos.

Juan el Bautista nos invita a entrar en el desierto de Adviento no a experimentar algún tipo de santidad genérica o abstracta de la vida cristiana. Él nos invita a entrar en el desierto de Adviento a conocernos en verdad y a entender como el amor y la gracia de Dios se manifiesta en las particularidades de nuestras vidas.

Así que a medida que avanzamos más y más hacia esa "noche santa," ¿cómo es la práctica de Adviento para usted?

Por la Rev. Obispa Mona West (Consejo Episcopal de ICM)

jueves, 11 de diciembre de 2014

Los cristianos, un frente común contra la corrupción

La unidad en la Iglesia universal es posible. Así se demostró el pasado martes 9 de diciembre en la iglesia anglicana de San Jorge, en Madrid, donde católicos, ortodoxos y protestantes se unieron con motivo del Día Internacional contra la Corrupción para denunciar este “gran problema de nuestra sociedad”.

Carlos Jesús Delgado (miembro de Comisión Diocesana Justicia y Paz del Arzobispado Católico de Madrid) comenzó este acto, que calificó como “un hito en España”, abriendo la mesa redonda entre Juan Larios (pastor de la Iglesia Española Reformada Episcopal), Jesús Lizcano (presidente de Transparencia Internacional España), Ana Abril (directora de Desarrollo Social de Cáritas), Alfredo Abad (pastor de la Iglesia Evangélica Española) y Mathew Phipps (seminarista de la Iglesia de Inglaterra).

“A nivel mundial, España se sitúa en el puesto 37 en cuanto a corrupción”, ponía en situación Lizcano. Pero, ¿qué nos ha fallado? “Falta voluntad de los políticos para arreglar las cosas. Solo hay negligencia y parsimonia”, afirmaba Abad. “Falta voluntad porque la corrupción es rentable”, matizaba Larios. Phipps aportaba su visión de la corrupción en Inglaterra, relatando que “allí, en vez de esconderse en sobres, se esconde tras la complejidad de la legislación”. “Hay una sensación de impunidad absoluta. Yo vivo en un pueblo donde, con una imputación, seguimos votando al mismo partido”, afirmaba Abril. En el público, más de uno se sentía identificado.

Pero llegó el momento de la autocrítica. “Nos ha faltado radicalidad, noes rotundos. Nos ha faltado coherencia entre el Credo que pronunciamos y las obras que realizamos. Si cuando decimos Padre Nuestro creyéramos de verdad que el otro es nuestro hermano, no existirían estos problemas”, afirmaba Abril. “Hay una tentación en los cristianos de proteger a la Iglesia dando respuestas ineficientes, escondiendo la verdad de los problemas. No creo que el bien se pueda conseguir escondiendo el mal”, ahondaba Phipps.
Signos de esperanza

Sin embargo, y frente a este panorama, la esperanza es el distintivo de los cristianos. Lo explicaba Delgado: “Que se junten católicos, protestantes y ortodoxos, que la gente se movilice como en el 15-M… es un signo de esperanza”. “Frente a Goliat, hay muchos Davides haciendo cosas pequeñas e impresionantes”, sentenciaba Abril. Este sencillo acto de Davides terminó con una vigilia de oración en la que quedó patente que católicos, protestantes y ortodoxos rezan a un mismo Dios.

Por María Pérez en Vida Nueva

martes, 9 de diciembre de 2014

9-D: Unidos contra la Corrupción

Con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Corrupción, el martes 9 de diciembre de 2014, se presenta la declaración denominada “LLAMAMIENTO CRISTIANO A LA HONRADEZ Y A LA ESPERANZA FRENTE A LA CORRUPCIÓN”. Promovida por diversas iglesias, comunidades y organizaciones eclesiales cristianas, esta acción pretende dar respuesta al grave problema de la corrupción en nuestra sociedad. El acto público de presentación tendrá lugar en la Iglesia Anglicana de San Jorge de Madrid (Calle de Núñez de Balboa, 43, esquina con C/ Hermosilla) ese mismo día. El acto empezará a las 20:00h y consistirá en: una Mesa Redonda, con representantes de diversas tradiciones cristianas bajo el lema: “Corrupción, honradez y esperanza”, seguida de una Vigilia de Oración frente a la Corrupción.  

lunes, 8 de diciembre de 2014

La Iglesia y la homosexualidad: un nuevo “caso Galileo”

Llevo mucho tiempo pensando en escribir este artículo, pero ha sido el extraordinario testimonio de una madre cristiana evangélica la que me ha terminado de convencer. Su sufrimiento y, sobre todo, su esfuerzo por comprender y aceptar a su hijo, son extraordinarios, y nos muestran de lo que es capaz el amor.

Una madre de tres hijos, a los que ha educado en la misma fe, en los mismos valores, con el mismo amor, y que descubre asombrada el sufrimiento que durante años ha padecido uno de ellos por reconocerse y aceptarse homosexual. Exclama esa madre angustiada: evidentemente mi hijo no ha elegido ser homosexual, nadie elige el sufrimiento, nadie elige ser rechazado, despreciado, acusado de pecador, denigrado por ser un pervertido; nadie elige esta marginación y esta humillación.

Y tiene razón esta hermana nuestra. Nadie elige vivir siendo constantemente denigrado y despreciado; pero es más, querida hermana, y creo que esto es fundamental: nadie elige su condición sexual, ni el homosexual ni el heterosexual. Y esta afirmación es la que me gustaría desarrollar en este artículo, porque creo es clave para definirse en un sentido o en otro. Creo que el rechazo de esta afirmación es el que está haciendo que muchas iglesias sean miradas por gran parte de nuestra sociedad como atrasadas y sectarias, y consideradas como grupos de personas que ignoran los avances fundamentales de la ciencia.

Sí, y por ello he titulado así mi artículo, porque creo que lo que nos divide tan profundamente a las iglesias evangélicas en España en cuanto a la evaluación de la homosexualidad, no es lo que dice la Biblia, sino lo que dice la ciencia. Y en el fondo, nuestra postura a favor o en contra se define más por nuestro conocimiento científico que por nuestro conocimiento bíblico. De ahí que estemos, como indico en el título, ante un nuevo “caso Galileo”.

Hoy en día nadie piensa que la tierra sea el centro del universo, y que el sol, los planetas y el resto de las estrellas giren a su alrededor. Quien afirma esto, simplemente es considerado un ignorante o un chalado. Y sin embargo, llegar hasta aquí ha costado muchísimo sufrimiento. Galileo fue condenado, no sólo por la inquisición de la iglesia católico-romana, sino también por las iglesias de la reforma, pues nadie estaba dispuesto a aceptar que la Biblia pudiera equivocarse, era la ciencia la que estaba en el error.

Ese conflicto nos ayudó a interpretar mejor la Biblia y a no ver en la ciencia a un enemigo de nuestra fe. Hoy en día nadie duda de que la tierra gira alrededor del sol; y nadie hace una lectura literal de los textos bíblicos que afirman lo contrario; se tiene en cuenta el género literario de los mismos y la naturaleza del lenguaje teológico, y se distingue muy bien el tipo de verdad que nos comunican, que es una verdad de salvación y no una verdad científica: no es cierto que el sol se detuviera para que Israel venciera a sus enemigos (en todo caso se tendría que haber detenido el movimiento de rotación de la tierra sobre su eje, cosa que ignoraba el autor del texto); pero sí es cierto que Dios ha salvado a Israel y ha estado a su lado de manera extraordinaria en todas las circunstancias adversas de su historia.

Los Testigos de Jehová tienen otro “caso Galileo” con las transfusiones de sangre. Algunos hacen una lectura literal de los textos bíblicos referentes a la importancia de la sangre para la vida humana, en clara contradicción con lo que dice la ciencia actual: que la vida humana no está en ningún fluido corporal, sino en todo el cuerpo humano; una vida humana que es más que materia, es también y fundamentalmente espíritu. Y es que cuando se escribieron esos textos bíblicos, no se sabía que la sangre circulaba por el cuerpo, no se supo hasta muchos siglos después, y mucho menos se imaginaban los autores que podrían realizase transfusiones de sangre. Cuando salta a la sociedad una noticia en la que esa creencia ha puesto en riesgo alguna vida humana, genera un rechazo frontal y absoluto, y los testigos de Jehová son vistos como personas retrógradas, ignorantes y sectarias, con una visión de la vida totalmente desfasada y peligrosa.

Creo que con la homosexualidad estamos ante otro “caso Galileo”. Y me explico. Hoy en día la ciencia médica, biológica, psiquiátrica, etc, nos dice que la homosexualidad es una condición sexual y no una opción sexual. Y esta distinción es fundamental. La homosexualidad no es una orientación sexual elegida por una persona, sino recibida por la misma, exactamente igual que la heterosexualidad. Hoy la ciencia nos dice que en la orientación sexual de una persona han intervenido factores genéticos, ambientales, sociales, educativos, etc. y que cuando esta orientación ha madurado, debe ser plenamente aceptada, sin ninguna reserva, para que sea posible un desarrollo equilibrado de la personalidad.

Esta visión de la homosexualidad es la que está detrás de las Leyes que distintos Estados han aprobado reconociendo igualdad de derechos a los homosexuales y permitiéndoles incluso el matrimonio. Leyes que ponen fin a una discriminación y a una persecución y desprecio que los homosexuales han soportado durante siglos. Hoy en día el homosexual es visto en nuestra sociedad como una persona, no como alguien que padece una enfermedad o ha hecho una opción sexual pervertida. Pensar así sólo es posible si ignoramos todo lo que la ciencia actual nos ha ayudado a entender de la homosexualidad.

La homosexualidad empieza a ser estudiada por la ciencia médica a finales del siglo XIX, y claro está, es vista como una patología, como una enfermedad, como una opción del individuo en contra de su naturaleza. (Permitidme abrir un paréntesis. Hoy en día la ciencia nos dice que la homosexualidad es tan natural como la heterosexualidad, y que no sólo se da entre humanos, sino entre una gran diversidad de animales: delfines, ciervos, chimpancés, elefantes, aves, insectos, etc.).

Pues bien, la ciencia empezó estudiando la homosexualidad como una enfermedad, y han sido necesarios muchos estudios a favor y en contra, mucho debate científico, con amplia participación de todos los agentes sociales, de las iglesias, de distintas organizaciones de todo tipo, etc. para que cambiara radicalmente el modo de evaluar la homosexualidad. La primera asociación científica que eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades, fue la prestigiosa Asociación de Psiquiatría Americana (APA), en 1974, y en su seno comenzó una “guerra” el sector minoritario para que volviera a incluirse en la lista de trastornos, patologías o enfermedades. No lo consiguió, al contrario, en 1986 fue ratificada esa decisión aprobada en 1974 por la mayoría de sus miembros.

A partir de los últimos años del siglo XX hemos asistido a declaraciones similares de diversas organizaciones científicas. La Organización Mundial de la Salud eliminó en 1990 a la homosexualidad de su lista de Enfermedades y otros Problemas de Salud; la Asociación Médica Norteamericana, la Asociación de Psicología Norteamericana, etc. han actuado de la misma manera. Pero no sólo los profesionales de la ciencia, sino que las leyes y los gobiernos de los países de nuestro entorno social y cultural, corroboran esta visión de la homosexualidad y adoptan las mismas medidas que la Organización Mundial de la Salud. Así lo hizo el Reino Unido en 1994, o la Sociedad China de Psiquiatría en 2001, etc.

En nuestra sociedad la homosexualidad es vista como una condición sexual, no como una opción sexual; y por lo tanto el homosexual tiene los mismos derechos y deberes que el heterosexual a la hora de vivir su sexualidad de una manera plena y enriquecedora. La condición sexual del homosexual no puede ser objeto de discriminación ni de menosprecio de ningún tipo, pues sería como discriminar o despreciar a alguien por el color de su piel o por su etnia. Creo que nuestra sociedad está horrorizada con la discriminación y la persecución que han sufrido los negros, los judíos, etc. por su condición étnica; al igual que todavía, en muchas sociedades, son menospreciados y marginados los homosexuales por su condición sexual.

Y ahora viene “la gran pregunta” de nuestras iglesias: ¿Y qué dice la Biblia?.

Y la respuesta es clara y rotunda: nada, absolutamente nada; la Biblia no dice nada de la homosexualidad, pues cuando se escribió desconocía que existiera. La Biblia no dice nada de la condición homosexual, como tampoco dice nada de la circulación de la sangre, ni dice que el sol gire alrededor de la tierra, a no ser en un lenguaje coloquial y no científico.

La Biblia no habla de la homosexualidad, la Biblia habla sólo de actos homosexuales, y además actos homosexuales vistos como manifestación y expresión de una actitud profunda del corazón, actos homosexuales que son fruto de la codicia y la lascivia del ser humano, no manifestación del amor y de la ternura entre dos personas. Cuando fueron escritos esos textos, ni siquiera podían imaginar sus autores que los actos homosexuales fueran, al igual que los heterosexuales, manifestación del amor y del compromiso entre dos personas.

Esto se ve claramente cuando los leemos en su contexto histórico; podemos comprobar entonces que en ellos se habla de los actos homosexuales, o bien como actos que transgreden las leyes de pureza del pueblo (cf. Lv. 15,16-20 y Lv. 20,18 antes de leer Lv. 20,13, en donde se dicta pena de muerte, tanto al que tiene relaciones sexuales con mujer que tenga el periodo, como al que lo hace con otro hombre; la razón en el primer texto que cito, en el que se nos habla de la impureza del semen y de la sangre); o bien como actos realizados en un contexto de egoísmo y autosuficiencia humana, de búsqueda de placeres extremos y de experiencias orgiásticas, de situaciones en las que los seres humanos desean transgredir todos los límites e ir más allá de lo conocido en una carrera desenfrenada tras el placer y la autosatisfacción.

Y este contexto bíblico hay que tenerlo muy presente a la hora de leer esos textos, pues resulta una gran injusticia utilizarlos para condenar los actos homosexuales de una pareja homosexual que se ama y se respeta; esa utilización sería equivalente a la de aquel que utilizara la condena bíblica de la promiscuidad y la prostitución para condenar los actos sexuales de una pareja heterosexual. Y no debe ser así, la Biblia tiene en gran estima los actos sexuales de aquellos que se aman y se respetan.

Me gustaría exponer brevemente lo que he dicho anteriormente, analizando el que considero más conocido, y el que de manera más amplia nos habla de los actos homosexuales en la sociedad greco-romana del siglo I, el texto de la carta de Pablo a los Romanos, en su capítulo 1.

Es claro el contexto en el que Pablo habla de estos actos: son manifestación de la arrogancia de los seres humanos, que en su rechazo del Creador han caído en la idolatría de sí mismos y en la adoración de sus propias obras, de sus cuerpos…, y “Dios los ha dejado a merced de sus bajos instintos, de modo que ellos se degradan a sí mismos. Este es el fruto de haber preferido la mentira a la verdad de Dios, de haber adorado a la criatura en vez de al Creador” (vs.24-25).

Los destinatarios de la carta sabían muy bien de qué hablaba Pablo. Tanto en Corinto, desde donde escribe Pablo, como en Roma, habían adquirido mucha fama los cultos de Mitra, Afrodita, Cibeles, etc. Contaban con muchos santuarios y un gran número de fieles que participaban en ritos orgiásticos con los sacerdotes y sacerdotisas de los mismos. En los actos de culto de estos santuarios era habitual mantener relaciones sexuales con los prostitutos sagrados y participar en actos tanto heterosexuales como homosexuales; es más, incluso era habitual que las sacerdotisas utilizaran elementos “fálicos” para penetrar a otras mujeres. Es este contexto el que tiene en mente Pablo cuando describe los actos homosexuales de sus contemporáneos.

Son manifestación de la idolatría, de un corazón entenebrecido que no ha reconocido a su Creador y “profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles”(vs.22-23). Sí, los templos de estas divinidades estaban llenos de imágenes de dioses, diosas, gatos, chacales, cocodrilos, serpientes, Isis, Osiris, Anubis, etc.

Pablo está haciendo referencia a algo muy conocido en su medio ambiente, la polémica judía contra la idolatría y sus consecuencias. Algo que describe de manera muy similar el libro de Sabiduría en sus capítulos 13 y 14, libro que no está en las biblias protestantes pero si en las católicas, escrito unos siglos antes que la carta de Palo y cuyo uso era habitual en aquella época.

Pues bien, es la idolatría la que genera todo tipo de perversiones humanas, dirá Pablo:

“Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío”(vs.26-27).

Y no puedo dejar de mencionar algo que pone claramente de manifiesto las ideas preconcebidas con las que leemos los textos bíblicos. Estoy convencido que muchos de nosotros, cuando leemos la primera parte del texto que he citado anteriormente, pensamos que Pablo se está refiriendo al lesbianismo. Si leemos que “sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza”, inmediatamente pensamos que está condenando actos homosexuales entre mujeres. Pues bien, parece que no es así. Al menos durante los primeros cuatro siglos del cristianismo, los que comentan este pasaje no lo interpretan así. Todos los comentarios que tenemos de este texto, de Clemente, de Orígenes, de Agustín, etc, dicen que Pablo no está hablando de lesbianismo, sino de mujeres que tienen relaciones anales con personas del sexo opuesto.

Es imprescindible para interpretar los textos bíblicos tener en cuenta la sociedad en la que están escritos, sus costumbres sexuales, sus ritos sagrados. Era habitual en la sociedad greco-romana que muchos hombres tuvieran relaciones sexuales con varones jóvenes y esbeltos que estaban al servicio de la casa, y descuidaran a sus esposas; algo tan incomprensible para nuestra sociedad como esos actos de prostitución sagrada de los que hemos hablado. Es imprescindible tener en cuenta todo esto para no hacer un uso injusto de los mismos y condenar a inocentes.

Hermanos, la Biblia no dice nada de la condición homosexual, pero sí tiene mucho que decir a las personas homosexuales, lo mismo que a las heterosexuales: que vivan plenamente su sexualidad, pues es un don divino al servicio de la comunicación humana en el amor, el compromiso y el cuidado mutuo.

Cuando en nuestra sociedad los homosexuales ocupan puestos de responsabilidad en la Administración de Justicia, en el Gobierno, en los ayuntamientos, etc. Cuando destacados artistas, actores, cantantes, etc. viven su condición homosexual con toda naturalidad y sin ninguna discriminación. Cuando nuestros gobiernos aprueban leyes para que incluso en el ejército sea reconocida la condición homosexual… Cuando todo esto sucede en nuestra sociedad, no podemos nosotros en las iglesias seguir hablando de opción homosexual y de perversión homosexual, en contra de lo que afirma la ciencia, y reconoce la mayoría de nuestra sociedad.

Y es que si nuestra sociedad actúa así, si nuestros políticos aprueban estas leyes, no es porque sean unos inmorales que no tienen en cuenta lo que es bueno y justo; sino porque han aceptado lo que la ciencia dice acerca de la homosexualidad y buscan superar la discriminación y la marginación que han sufrido durante siglos nuestros hermanos homosexuales.

Creo que también nosotros en las iglesias debemos aceptar lo que dice la ciencia sobre la homosexualidad; y más cuando, como hemos visto, la Biblia no dice absolutamente nada de ello. Bueno sí, nos anima a respetar y amar a todo aquel que es despreciado y marginado. Pero, por favor hermanos, no incluyamos a los homosexuales en el conjunto de los “pecadores” que debemos amar, NO; tal y como creo haber expuesto en este artículo, el homosexual es un ser humano que ha recibido de Dios su condición sexual y está llamado a aceptarla y vivirla en el amor, con sus riesgos y sus grandezas, exactamente igual que el heterosexual.

¿Cuánto tiempo le llevará a la iglesia reconocer lo que la ciencia nos dice acerca de la homosexualidad? ¿Cuántos “Galileos” tendrán que arder en las hogueras de nuestras inquisiciones? ¿Cuánto dolor nos llevará aceptar que la Biblia no puede ser utilizada como un arma arrojadiza, como un Código Penal? Espero que no sea tanto como para que nuestra sociedad termine por considerarnos una secta, y no sea capaz de escuchar de nosotros el mensaje de vida plena que sólo la fe de Jesucristo hace posible.

Por Juan Sánchez en Lupa Protestante

domingo, 7 de diciembre de 2014

Reflexión Segundo Domingo de Adviento

"Consuelen, consuelen a mi pueblo. Dice el Señor." Isaías 40:1

El tiempo de Adviento siempre ha sido para mí un momento para una reflexión y expectación profunda. Los temas de Adviento de esperanza, amor, gozo y paz proporcionan oportunidades semanales para que los cristianos preparemos nuestro ser completo (cuerpo, mente y espíritu) para el cumplimiento de la promesa que Cristo vendrá en Navidad.

La segunda semana de Adviento nos invita a reflexionar sobre el amor. Amor dado y recibido. Muchos de nosotros experimentan el amor más profundamente en y a través de nuestros cuerpos, y así reflexionar ahora sobre el cuerpo no tanto en su aspecto físico sino en su forma emocional.

Soy muy consciente de mi cuerpo físico. Sé cómo se siente mi cuerpo--cada nervio, músculo y órgano. No sé cómo funcionan realmente los diversos trozos y pedazos del cuerpo, pero estoy agradecida por el hecho de que mi cuerpo funciona de una manera que apoya mi intención de vivir una vida de calidad tanto como pueda. Aunque no siempre fue verdad para mí, puedo decir hoy que amo mi cuerpo y que mi cuerpo me ama.

Al mismo tiempo, mi mente me hace consciente de que este cuerpo vive tiempos interesantes. Experimentando el amor en un cuerpo no es todo acerca del dar o recibir amor y luz todo el tiempo. El mundo es demasiado complejo para este tipo de pensamiento simplista.

Por ejemplo, soy una estadounidense de 66 años de edad amante de una mujer de mi mismo género cristiana de ascendencia africana, Cherokee, Choctaw e irlandés moviéndome en el mundo como una líder espiritual en una comunidad global y diversa. La piel que cubre este cuerpo lesbiano, potente, intercultural, es negra. Como tal, tiene la memoria celular de lo que es ser negro en América. Al mismo tiempo, sé que el color de mi piel no define todo de mí. De hecho, reconozco que este cuerpo negro ocupa algunas posiciones de poder y privilegio.

En mi espíritu, sé que no estoy sola al tener una conciencia de tal complejidad individual. Muchas personas tienen de primera mano la experiencia de lo que es vivir como la víctima de alguien y también lo que es estar predispuesto en contra de otros y victimizar a otros. Mucha gente sabe lo que es ser contada de forma sutil y descarada manifestando que nuestras vidas no importan; también sabemos que hacemos las cosas para mostrar que nosotros devaluamos la vida de otras personas. Cada día, muchos de nosotros rezamos por la porción extra de gracia que se requiere para sobrevivir, cuando eres la encarnación de los miedos de otros pueblos, cuando oramos para la protección de aquellos que tememos.

Todos estamos en esta vida compleja juntos -- queers, heterosexuales, mujeres, y niños; nativos e inmigrantes; personas de color y personas blancas; personas con discapacidades, personas de todas las naciones, personas de diferentes credos y personas sin fe; ricos y pobres; ancianos y aquellos que están enfermos; aquellos de todos los colores, creencias y persuasiones. No importa quien seamos, lo que aparentan nuestros cuerpos o el nivel o causa de nuestros miedos. Cada uno de nosotros está llamado encontrar como amarnos a nosotros mismos y a los demás.

Nosotros debemos resolver esto. De hecho, la propia supervivencia de la humanidad requiere que ganemos consuelo a través de nuestra convivencia como el pueblo amado de Dios. ¿Qué aspecto podría tener el consuelo? Para mí, el consuelo parece un montón de justicia y misericordia, justicia que se da libremente y misericordia que no se niega. El tipo de consuelo del que hablo proviene de la reconciliación, no de la venganza. Se trata de deseo, no de demanda. En cuanto a mí, espero con expectación el día cuando todo el pueblo de Dios vivirá en tanto consuelo en cuerpo, mente y espíritu.

Aunque algunas personas no lo pueden conseguir en la actualidad, la buena noticia para todos nosotros está en saber que nuestro mundo y la calidad de nuestras relaciones con el otro realmente pueden mejorarse. En realidad, Cristo viene sólo un poco más cada vez que elegimos rechazar el miedo y en cambio aceptamos la promesa de advenimientos de esperanza, amor, alegría y paz imperante entre el pueblo de Dios. Eso es todo lo que necesitamos para la Navidad. ¡Que así sea!

Por la Rev. Obispa Darlene Garner (Consejo Episcopal de ICM)

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Orar con el Pastor Dietrich Bonhoeffer

"La Iglesia permanecía muda, cuando tenía que haber gritado... La Iglesia reconoce haber sido testigo del abuso de la violencia brutal, del sufrimiento físico y psíquico de un sinfín de inocentes, de la opresión, el odio y el homicidio, sin haber alzado su voz por ellos, sin haber encontrado los medios de acudir en su ayuda. Es culpable de las vidas de los hermanos más débiles e indefensos de Jesucristo".

Dietrich Bonhoeffer nació en Breslau, Alemania el 4 de febrero de 1906 en el seno de una familia de la alta burguesía prusiana que integraba la élite cultural berlinesa. Su padre, Karl Ludwig Bonhoeffer (1868-1948), era profesor de psiquiatría y neurología, director de la clínica psiquiátrica de la Universidad de Breslau; y su madre, la pianista Paula von Hase, nieta del teólogo Karl von Hase —predicador de la corte del Kaiser Guillermo II—La familia se mudó a Berlín en 1906, donde su padre ocupó la cátedra más importante de psiquiatría y neurología de Alemania

A los 17 años comienza sus estudios de teología en la Universidad de Tubinga y 2 años después los continúa en la Universidad de Berlín. En 1927, a la edad de 21 años, se doctoró con distinción summa cum laude con la tesis Sanctorum communio, la que el teólogo Karl Barth consideró como un milagro teológico.

El 11 de noviembre de 1931, a la edad de 25 años, es ordenado como pastor luterano.

En la Universidad de Berlín enseñó Teología y escribió varios libros. Opuesto firmemente al nazismo y a la claudicación de las iglesias alemanas frente a Hitler, participó junto con Karl Barth, Martin Niemöller y otros en la fundación de la Bekennende Kirche (Iglesia Confesante o Iglesia de la Confesión, de teología luterana pero no oficial). En abril de 1933, en una conferencia ante los pastores berlineses, Bonhoeffer insistió en que la resistencia política se hacía imprescindible.

Tras una estancia en Londres, volvió a Alemania para encabezar un seminario ilegal para pastores de la Iglesia Confesante, en Finkenwalde ,Pomerania. Allí conoció a Maria von Wedemeyer, que sería su prometida.

La Gestapo clausuró el seminario en 1937 y le prohibió predicar, enseñar y finalmente hablar en público. La resistencia, con la que colaboraba Bonhoeffer, era activa desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante este período, Bonhoeffer , trabajó mano a mano con numerosos opositores a Hitler.

Escapó a los Estados Unidos brevemente y retornó a Alemania en uno de los últimos barcos que hicieron la travesía antes del comienzo de las hostilidades.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Bonhoeffer desempeñó un papel clave de acaudillamiento en la Iglesia de la Confesión, que se oponía a las políticas antisemitas de Hitler. Estaba entre aquellos que apelaban a la abierta resistencia de la Iglesia al tratamiento que Hitler daba a los judíos. Aunque la Iglesia de la Confesión no era grande, representaba un foco considerable de oposición cristiana al régimen nazi en Alemania.

En 1939 se unió a un grupo clandestino de la resistencia, que incluía militares de alto rango con base en  la Abwehr, la Oficina de Inteligencia Militar, quienes, encabezados por el almirante Wilhelm Canaris, querían derrocar el régimen nacionalsocialista de Hitler.

Lo arrestaron en abril de 1943, Fue acusado de conspiración y encerrado en la cárcel de Tegel, en Berlín, durante un año y medio.

Tras el infructuoso atentado del 20 de julio de 1944, Bonhoeffer fue acusado de complicidad por sus conexiones con los conspiradores, algunos de los cuales eran familiares suyos, como su tío, el comandante de la ciudad de Berlín, Paul von Hase, ejecutado el 8 de agosto de 1944.

El 8 de octubre fue trasladado a la prisión de la Gestapo en la calle Prinz-Albrecht para interrogarlo y el 7 de febrero de 1945 al campo de concentración de Buchenwald. En abril de 1945 fue llevado al Campo de concentración de Flossenbürg.

El 8 de abril de 1945 se condenó a la horca a Dietrich Bonhoeffer .En el amanecer del 9 de abril, Bonhoeffer, que el día anterior -domingo de cuasimodo- había dirigido un servicio religioso a petición de los demás presos, fue ejecutado en la horca. Debió desnudarse para subir al cadalso. Sus últimas palabras fueron "Este es el fin; para mí el principio de la vida". El doctor del campo -testigo de la ejecución- anotó "Se arrodilló a orar antes de subir los escalones del cadalso, valiente y sereno. En los cincuenta años que he trabajado como doctor nunca vi morir un hombre tan entregado a la voluntad de Dios".

Resistencia y sumisión

Ante Dios, desde una profunda confianza en su fidelidad, en sus promesas, Bonhoeffer, siente y propone como única respuesta, la sumisión, la esperanza, la paciencia. Pero, sometidos, confiados sin reservas al Dios que nos premia cada día con una fe renovada, la realidad es afrontada con decisión. Es en el entramado de la vida real donde aprendemos a creer porque es en medio de la vida donde encontramos a Dios, sin escamotear el más acá antes de tiempo. Junto a la confianza en Dios mostrada en la oración, el cristiano no tiene otra tarea que actuar en justicia, es decir, participar en la resistencia contra el mal y el dolor, aunque sea soportando en la propia vida, mal y dolor.

Una fe no religiosa

La mundanidad del mundo y de la fe, la comprensión autónoma de la realidad desde la razón moderna exigen una interpretación no religiosa de la fe. La religión sería un revestimiento metafísico y funcional. La fe es encontrarse con Cristo y seguirle. La fe y la iglesia están volcadas al compromiso ético de la solidaridad y la justicia porque su único punto de encuentro con el Dios que las sostiene es Cristo, viviendo y muriendo para los demás, sin hacer de Dios una trampilla por la que escapar de nuestra realidad….Cristo es lo que es, por y para nosotros, por eso es respuesta de Dios al hombre, por eso es el camino del hombre a Dios.

Mi desconfianza y mi miedo ante la ‘religiosidad’ se han acrecentado aquí más que nunca, sencillamente porque el cristiano no es un ‘homo religiosus’, sino un hombre, tal como Jesús. Es, por tanto, un hombre que sabe que Dios no es aquel que cumple todos nuestros deseos, sino quien realiza todas sus promesas.

No solo la acción, sino también el sufrimiento es un camino hacia la libertad. En el sufrimiento la liberación consiste en que uno puede dejar por completo su propia causa en manos de Dios.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Día Mundial del SIDA: "Cero nuevas infecciones, cero discriminaciones, cero muertes"

El Día Mundial de lucha contra el sida pretende sensibilizar sobre la importancia de la infección por VIH, de sus consecuencias y de la necesidad de incrementar las medidas para frenarla. Es una oportunidad para pedir a las instituciones, organizaciones, empresas y a la ciudadanía su implicación en las medidas de prevención y control, así como en garantizar el acceso al tratamiento y la no discriminación a las personas que viven con VIH. 
Como sugiere el lema de ONUSIDA, luchar para lograr “Cero nuevas infecciones”, siendo para ello fundamental el uso del preservativo; “Cero muertes” al existir un tratamiento eficaz y “Cero discriminación”, ya que muchas de las personas con VIH siguen viendo vulnerados sus derechos. El miedo, el rechazo y la ignorancia favorecen su expansión. INFÓRMATE Y NO DISCRIMINES. 

Es necesaria su celebración anual por la magnitud de la epidemia, especialmente dramática en los países más pobres. Dado que no hay una vacuna, ni un tratamiento curativo disponible, el abordaje del problema se basa en la prevención mediante la educación, la información y la sensibilización, y en un diagnóstico precoz. 
Este año la Consejería de Sanidad, quiere incidir y sensibilizar especialmente a la POBLACIÓN JOVEN y a los profesionales que trabajan con este colectivo, ya que el goteo de nuevas infecciones continúa cada año en la Comunidad de Madrid y cada vez se detectan nuevas infecciones en edades más tempranas. 

Por eso y porque creemos que la prevención y la sensibilización son claves para frenar la epidemia, celebramos este Día Mundial de lucha contra el sida 2014 con diversas acciones como la Jornada sobre “Jóvenes y Vulnerabilidad al VIH y otras infecciones de transmisión sexual en la Comunidad de Madrid”  (ver programa de la Jornada en PDF) 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Reflexión Primer Domingo de Adviento

“¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!” 
(Isaías 63: 16)

“Velen, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa” (Marcos 13: 33)


 Si revisamos la situación que los Judíos enfrentaron en tiempos de Isaías después de la cruel experiencia del exilio, y los grandes retos que tenían frente a ellos, podemos fácilmente comprender sus sentimientos sobrecogidos. Nosotros, justo ahora en el siglo XXI, no tenemos una vida muy diferente a la relatada por el texto. Así como ellos, tenemos dos opciones: simplemente aceptar con resignación las cosas como son y sobrevivir recordando los buenos tiempos de antaño, o podemos aprovechar este momento como una gran oportunidad para cambiar nuestra realidad y nuestro futuro, en este presente incierto y volátil.

Como comunidad Cristiana, estamos entrando en el tiempo de Adviento, o Pequeña Cuaresma, como solían llamarle nuestro antepasados en la fe. En nuestras manos, tenemos la oportunidad una vez más, de transformarnos al transformar el mundo.

Es muy claro, pienso, que nuestro mundo se encuentra en una desesperada necesidad de transformación mientras somos testigos de la locura que nuestro mundo está experimentando. Guerra en algunos países (Ucrania, etc.); devastaciones en otros lugares (el calentamiento global nos está retando a hacer algo); confrontaciones en muchas ciudades (Ferguson, etc.), la terrible realidad en mi país (México) con miles de desaparecidos entre ellos los 43 estudiantes; crímenes de odio y el Ébola y otras enfermedades que afectan a multitudes.

La realidad de nuestro mundo complejo, puede sobrecoger a cualquiera, pero quiero recordar las palabras de Gerhard Ebeling quien escribió, “lo más real de lo real, no es la realidad misma, sino sus posibilidades”. Y como soñador que soy, y con nuestro bagaje humano y cristiano, debemos enfocar nuestros esfuerzos en las posibilidades que están reclamando nuestro compromiso a la trasformación. Creo firmemente que no todo está perdido.

Dios necesita nuestras manos, nuestros pies, nuestros corazones, nuestras mentes para hacer posible la transformación en este mundo. No es suficiente orar por esto. Hoy más que nunca el Rev. Troy Perry, nuestro fundador, tiene razón cuando dice: “algunas oraciones necesitan de nuestros pies.”

Hoy más que nunca, necesitamos “¡estar alertas!” con nuestros ojos y corazones, atentos al futuro que queremos dejar a las personas que vienen después de nosotros. Debemos ser conscientes del futuro que estamos dejándoles, que está directamente relacionado con nuestras decisiones y nuestras acciones justas. Necesitamos evitar la tentación de vivir en la rutina de nuestras vidas seguras. El Adviento nos llama a arriesgarlo todo.

La principal importancia de este tiempo, pienso que no es la observancia del adviento en sí; la importancia es el significado y la transformación que podemos recibir para nuestros ministerios, para nuestras vidas, para nuestras Iglesias y para nuestras comunidades.

¿Qué tipo de adviento están esperando nuestros hermanos y hermanas? ¿Cómo debemos vivir el tiempo de adviento entre muchos en nuestras sociedades, que no esperan ya nada?

Como cristianos, no solamente nos estamos preparando para celebrar la Temporada Navideña, esa sería una meta muy devastadora en este Primer Domingo de Adviento; nuestro compromiso debería ser esperar y ayudar a establecer el Reino de Dios en este mundo, creando algo completamente diferente a la realidad actual.

Podemos, posiblemente, rechazar el celebrar el Adviento, pero no tenemos permiso de rechazar el extender las manos para ayudar a todas las personas en esta tierra nuestra, de cualquier religión, para trabajar arduamente en traer el advenimiento de un nuevo mundo.

Permítanme concluir mi reflexión sumando mi voz a la de mis hermanos y hermanas de México en su demanda: VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS.

Por el Rev. Obispo Héctor Gutiérrez (Consejo Episcopal de ICM)

martes, 25 de noviembre de 2014

La educación como instrumento de liberación desde la perspectiva de género

Hay otro mundo en la barriga de este;
es un mundo diferente y de aparición
difícil, no es fácil que nazca, pero hay
otro mundo que puede ser, latiendo en
este mundo que es” (Eduardo Galeano)


Este breve trabajo se fue abonando con las aportaciones de la Dra. Marcela Laguna Morales, facilitadora de la asignatura “Género y Educación”, y la participación de todos los compañeros y compañeras de Maestría en Pedagogía en el Centro de Estudios Universitarios del Sur y Sureste, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Según Rosa Cobio Bedia, la génesis del concepto género se remonta al siglo XVII con el pensamiento de Poulain de la Barre, autor de L´egalité des deux sexes  (Sobre la igualdad de los dos sexos) publicado en 1673; De l´éducation des dames pour la conduite de l´espirit dans les ciences et dans les moeurs (Sobre la educación de las damas para la conducta del espíritu en las ciencias y en las costumbres) de 1674; y De l´excellence des hommes contre l´egalité des sexes (Sobre la excelencia de los hombres contra la igualdad de los sexos) de 1675.  Para este autor, la desigualdad social entre hombres y mujeres no es consecuencia de la desigualdad natural, sino que, por el contrario, es la propia desigualdad  social y política la que produce teorías que postulan la inferioridad de la naturaleza femenina (Amorós, 1998; 57).

En 1949 Simone de Beauvoir compartió una mirada profunda al concepto de género en su texto El segundo sexo, afirmando que “No se nace mujer; se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto….al que se califica de femenino.” (Beauvoir, 1981; 247).

Por lo antes dicho, el género no es más que una categoría analítica que ha sido construida a través de los años  con la finalidad de ayudarnos a pensar cómo, a través de los procesos simbólicos, sociales, culturales y lingüísticos, incorporamos una serie de esquemas y formas de pensamiento mediante los cuales creamos un sistema de diferencias sexuadas, androcéntricas y piramidales.

Desde una mirada diacrónica vemos cómo la educación ha sido un instrumento de dominación, exclusión y discriminación. En la cultura judía de la antigüedad, la mujer estaba subordinada al hombre. Si bien es cierto que era la responsable de transmitir los valores a las hijas y a los hijos, no se le permitía fungir como Rabina, maestra de la ley, y menos formarse con un Rabino.

Platón decía que la mujer es resultado de una degeneración física del ser humano y que sólo los varones han sido creados directamente por los dioses. Para Aristóteles las mujeres eran varones estériles, y la razón por la que un hombre domina en la sociedad es su inteligencia superior. En la Grecia antigua quien enseñaba era el hombre, y en la Roma clásica tampoco la mujer tenía los mismos privilegios que los hombres. Su participación en la educación era muy restringida. Después de dos mil años, se ha hablado muy poco de mujeres filósofas.

Los denominados padres de la iglesia vieron a la mujer como seres inferiores, de manera que no podían ser educadas con seriedad como los hombres. Agustín de Hipona, refiriéndose a la mujer, decía que el cerebro más débil debe servir al cerebro más fuerte, razón por la que no deben ser educadas en forma alguna; Epifanio las consideraba de inteligencia mediocre; Tertuliano decía que eran las responsables de haber destrozado la imagen de Dios, “el hombre”.

Para Tomás de Aquino, la mujer es un fracaso masculino, no creada en su totalidad a imagen de Dios, como algo defectuoso, imbecilitas, aborto, falto de cualidades (Arana/ Salas, 1994; 37). Dijo Tomás de Aquino, refiriéndose a la mujer: “Tú eres la puerta del demonio….Eres la primera desertora de la ley divina…A causa de tu deserción, incluso el Hijo de Dios tuvo que morir” (Summa Theologica, 172).

En el México precolombino la educación fue también un instrumento de exclusión. Cuando una niña nacía inmediatamente la comadrona mencionaba su destino:

“Habéis de estar dentro de casa, como el corazón dentro del cuerpo, no habéis de andar fuera de ella; no habéis de tener costumbre de ir a ninguna parte; habéis de tener la ceniza con que se cubre el fuego en el hogar; habéis de ser las piedras en que se pone la olla; en este lugar entierra nuestro seños, aquí habéis de trabajar, y vuestro oficio ha de ser traer agua, moler el maíz en el metate: allí habéis de sudar junto a la ceniza y el hogar” (Larroyo, 1981; ). La madre era la encargada de la educación doméstica de las hijas y de los hijos. Después de los catorce años, la mayoría de las mujeres no tenía la posibilidad de acudir a una escuela pública. Las hijas de la nobleza sí podían recibir una buena educación, sólo que lo hacían en una escuela especialmente de doncellas denominada calmécac femenino.

Para que la educación sea un instrumento de liberación integral se requiere iniciar un proceso de deconstrucción, tanto de fondo como de forma. Deconstruir no en el sentido de disolver o destruir, sino en el de analizar las estructuras del elemento discursivo para depurar el lenguaje educativo desde la perspectiva de género. Este proceso debe llevarse a los hogares, las instituciones educativas de todos los niveles, las iglesias, las organizaciones de la sociedad civil y las dependencias gubernamentales.

Si bien es cierto que para incidir en la educación pública en México se requiere ser parte de la Secretaría de Educación Pública, y que como para ser parte de ese organismo educativo hay que estar a bien con el sistema del gobierno de turno, resulta imposible que personas con espíritu contra-hegemónico puedan trabajar en su interior. Corresponde a la sociedad civil y a las iglesias con una tealogía- teología liberadora la articulación de redes donde se analice y reflexione en torno a los modelos educativos existentes, el contenido de los libros de texto a partir de la educación pre-escolar, el currículo escolar y los programas de estudio.

Para que la educación sea un instrumento de liberación y de transformación integral requiere: ser contextualizada y heterogénea en lugar de homogeneizarla; superar el antropocentrismo epistémico que evidencia cierta jerarquización de lo humano en relación con otras especies; la deconstrucción de los saberes androcéntricos donde intervengan diversos rostros y sujetos del conocimiento que emergen en los “bordes” del saber y que estructuren nuevas conciencias que permitan repensar una educación liberadora y transformadora (López Murcia/ Ortega Echeverría, 2012; 247); la no violencia como horizonte ético-epistemológico y pedagógico en lugar de seguir defendiendo “verdades absolutas y postulados universalistas”; la construcción de un pensamiento decolonial en virtud de los marcos ideológicos educativos que se han dado desde la racionalidad occidental que dista mucho del contexto latinoamericano y de las comunidades marginadas (Pilar Cuevas sustenta que la interculturalidad epistémica critica la monoculturalidad del saber y pone el acento en las diversas cosmogonías y pensamientos originarios (Cuevas, 2012; 77); una educación centrada en el placer,  en lo lúdico y en la ternura (Hugo Assmann habla de la urgencia de introducir en la escuela el principio de que toda la morfogénesis del conocimiento tiene algo que ver con la experiencia del placer. Cuando está ausente esta dimensión, el aprendizaje se convierte en un proceso meramente instructivo (Assmann, 2013; 28); donde la tecnología esté al servicio de la vida (Boff, 2009; 32) y no a la inversa considerando que a través de ésta es posible aumentar o disminuir las posibilidades de una educación para la solidaridad; ser crítica con los sistema hegemónicos, propositiva y estar en constante revisión; liberarse de la dicotomía “educación formal e informal, conocimiento científico y empírico”; educar-se comunitariamente en una cultura de paz y estar siempre en aprendiencia (estar en proceso de aprender); rescatar la sabiduría originaria, especialmente aquella donde la actitud “cuidado” y re-ligación integral fueron los componentes principales.

Los espacios educativos van más allá del concepto reduccionista de escuela. Cada encuentro se convierte en un lugar de aprendizaje y desaprendizaje. En cada encuentro se comparte y se sueña la liberación. Parafraseando a Paulo Freire: “Nadie libera a nadie, ni nadie se libera por sí. Hombres y mujeres se liberan en comunión”. Y es que, en definitiva, lo que la educación ha de buscar siempre es “la liberación integral del ser humano en armonía con toda la creación”.

Por Reynaú O. S. Marroquín en Lupa Protestante

lunes, 24 de noviembre de 2014

Amor, diversidad y justicia

“¡Amor es combatir por la justicia!” escribe Pedro Miguel Lamet en memoria de los Mártires de El Salvador. Amar es dar la propia vida por quien se ama, acompañar, compartir, comprender, cuidar,… Cuando se une a la atracción afectiva y sexual, al cariño y a la ternura, el amor crea formas de vivir como la pareja y la familia.

Muchas personas “LGTB” (homo, trans y bisexuales) podemos vivir y vivimos este amor “conyugal” con alegría, entrega y fidelidad. El sexo “de consumo” se da también en las relaciones heterosexuales. Pero hay quien se empeña en condenar y perseguir nuestro amor, en muchos países con violencia, penas de cárcel y hasta con la muerte.

Muchas y muchos hemos sufrido miedo, vergüenza, humillaciones, rechazo, agresiones físicas y psicológicas, soledad y tristeza, a veces por parte de jerarcas y otros miembros de algunas religiones, por el único delito de vivir nuestro amor tal como somos. “Quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso”.

Y a pesar de todo seguimos creyendo en el Amor… Y en la justicia. Defendemos nuestros derechos y los de otras personas a vivir digna y libremente como somos. Afrontamos la incomprensión, los prejuicios, las ofensas, las burlas, el rechazo y la condena. También lo hacemos por quienes no pueden o no se atreven.

Amar es trabajar por la justicia.

Por Chema Muñoz en Revista 21

domingo, 23 de noviembre de 2014

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…

La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania. Ladislau Dowbor ( http://dowbor.org), profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) resumió un estudio del famoso Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (ETH) que compite en credibilidad con las investigaciones del MIT de Harvard. En este estudio muestra como funciona la red del poder corporativo mundial, constituida por 737 actores principales que controlan los principales flujos financieros del mundo, ligados especialmente a los grandes bancos y otras inmensas corporaciones multinacionales. Para ellos, la crisis actual es una oportunidad incomparable de realizar el mayor sueño del capital: acumular de forma cada vez mayor y de manera concentrada.

El capitalismo ha realizado ahora su sueño, posiblemente el último de su ya larga historia. Ha tocado techo. ¿Y después del techo? Nadie sabe. Pero podemos imaginar que la respuesta nos vendrá de otros modelos de producción y de consumo sino de la propia Madre Tierra, de Gaia, que, finita, no soporta más un sueño infinito. Ella está dando claras señales anticipatorias, que al decir del premio Nobel de medicina Christian de Duve (véase el libro Polvo Vital: la vida como imperativo cósmico, 1997) son semejantes a aquellos que antecedieron a las grandes destrucciones ocurridas en la ya larga historia de la Tierra (3,8 miles de millones de años). Tenemos que estar atentos pues los eventos extremos que ya estamos vivenciando apuntan a eventuales catástrofes ecológico-sociales, aun en nuestra generación.

Lo peor de todo es que ni los políticos ni gran parte de la comunidad científica ni la población se están dando cuenta de esa peligrosa realidad. Es tergiversada u ocultada, pues es demasiado antisistémica. Nos obligaría a cambiar, cosa que pocos desean. Bien decía Antonio Donato Nobre en un estudio recientísimo (2014) sobre El futuro climático de la Amazonia: «La agricultura consciente, si supiese lo que la comunidad científica sabe (las grande sequías que vendrán), estaría en las calles con carteles exigiendo al gobierno la protección de las selvas y plantando árboles en su propiedad».

Nos falta un sueño mayor que galvanice a las personas para salvar la vida en el Planeta y garantizar el futuro de la especie humana. Mueren las ideologías. Envejecen las filosofías. Pero los grandes sueños permanecen. Ellos nos guían por medio de nuevas visiones y nos estimulan a gestar nuevas relaciones sociales, con la naturaleza y con la Madre Tierra.

Ahora entendemos la pertinencia de las palabras del cacique piel roja Seattle al gobernador Stevens del Estado de Washington en 1856, cuando éste forzó la venta de las tierras indígenas a los colonizadores europeos. El cacique no entendía por qué se pretendía comprar la tierra. ¿Se puede comprar o vender la brisa, el verdor de las plantas, la limpidez del agua cristalina y el esplendor de los paisajes? Para él la tierra era todo eso, no el suelo como medio de producción.

En este contexto piensa que los pieles rojas comprenderían el por qué de la civilización de los blancos «si supieran cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno, cuáles son las visiones de futuro que ofrece para el día de mañana».

¿Cuál es el sueño dominante de nuestro paradigma civilizatorio que colocó el mercado y la mercancía como eje estructurador de toda la vida social? Es la posesión de bienes materiales, la mayor acumulación financiera posible y el disfrute más intenso que podamos de todo lo que la naturaleza y la cultura nos pueden ofrecer hasta la saciedad. Es el triunfo del materialismo refinado que alcanza hasta lo espiritual, hecho de mercancía, con la engañosa literatura de autoayuda, llena de mil fórmulas para ser felices, construida con retazos de psicología, de nueva cosmología, de religión oriental, de mensajes cristianos y de esoterismo. Es pura engañifa para crear la ilusión de una felicidad fácil.

Así y todo, por todas partes surgen grupos portadores de nueva reverencia hacia la Tierra, inauguran comportamientos alternativos, elaboran nuevos sueños de un acuerdo de amistad con la naturaleza y creen que el caos presente no es solo caótico, sino generativo de un nuevo paradigma de civilización que yo llamaría civilización de la religación, sintonizada con la ley más fundamental de la vida y del universo, que es la panrelacionalidad, la sinergia y la complementariedad.

Entonces habremos hecho la gran travesía hacia lo realmente humano, amigo de la vida y abierto al Misterio de todas las cosas. Es el camino a seguir.

Por Leonardo Boff en Redes Cristianas

sábado, 22 de noviembre de 2014

Nos sumamos a la Semana Europea de la Prueba del VIH

La Iglesia de la Comunidad Metropolitana, ICM Pan de Vida, se suma a la celebración de la Semana Europea de la Prueba del VIH que del 21 al 28 de noviembre pretende recordar la importancia de conocer el propio estado serológico.

Por lo menos 1 de cada 3 personas de los 2,3 millones que viven en Europa con el VIH no es consciente de ser VIH positivo, y de ahí surge la iniciativa de promover a nivel continental una Semana Europea de la Prueba del VIH que anime a más personas a hacerse la prueba y fundamentalmente garantizar que cada vez más personas en Europa sean conscientes de su situación referente al VIH.

Un diagnóstico temprano hace más probable una buena respuesta al tratamiento y una vida larga y saludable, y reduce la probabilidad de trasmisión a terceras personas. Sin embargo,  hasta un 50% de las personas con VIH son diagnosticadas tardíamente (48% en España). El diagnóstico tardío aumenta con la edad, ya que en España la cifra aumenta del 31% entre los jóvenes de 15 a 19 años, al 66% entre los mayores de 49.

A nivel europeo, es necesario abordar las cuestiones sociales, políticas o legales que dificultan las políticas de diagnóstico precoz e implementar criterios de calidad para ofrecer estos test de forma gratuita, confidencial y voluntaria, así como reducir el estigma asociado al VIH que hace que muchas personas eviten las pruebas.

En Europa Occidental la mayoría de las nuevas transmisiones del VIH se producen en el contexto de una relación sexual entre dos hombres (39%) lo que hace más importante aún que los colectivos LGTB se impliquen en la promoción de la prueba del VIH.

“Hay gente a la que le da miedo hablar de VIH, plantearse siquiera la posibilidad de tenerlo o que socialmente se le relacione con él, un estigma que muchas veces toma forma de homofobia, y supone una dificultad para el acceso a la prueba. La responsabilidad de la sociedad civil, las administraciones públicas y los organismos internacionales es empujar juntas contra los prejuicios sobre el VIH fundamentalmente por una cuestión de justicia y derechos humanos, pero también de salud pública”, ha destacado Santiago Redondo, coordinador del Área de Salud Integral y VIH de la FELGTB.