ICM Pan de Vida celebra †Culto Eucarístico cada 2º y 4º domingo y †Culto del Silencio el 3º domingo de mes en los salones de la Iglesia de El Salvador (IEE). Horario: 19:00 horas. Lugar: Calle Noviciado, 5 de Madrid. (clickea en la foto para ver el mapa)

domingo, 20 de abril de 2014

Programación Semana Santa 2014

Día 13. 
DOMINGO DE RAMOS
A las 19:00h en la Iglesia de El Salvador
C. Noviciado, 5

Día 17. 
JUEVES SANTO - LA CENA DEL SEÑOR
A las 20:45h en Crismhom
C. Barbieri, 18

Día 20. 
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
A las 19:00h en la Iglesia de El Salvador
C. Noviciado, 5


¡¡ Os esperamos !!

miércoles, 16 de abril de 2014

Un sacerdote desafía a la Iglesia Anglicana y se casa con su pareja

El Rev. Jeremy Pemberton y su marido
A sus 58 años, Jeremy Pemberton ha roto todos los cánones de la Iglesia Anglicana. Después de ordenarse como sacerdote, se casó con una mujer, tuvieron cinco hijos y se divorció. Hace dos años confesó su homosexualidad y ahora se acaba de casar con un hombre, Laurence Cunnington. Y todo ello sin colgar los hábitos.

"Amo a este hombre y quiero casarme con él, igual que cualquier pareja", fue el escueto anuncio del canónigo gay en Twitter, donde colgó la foto de la boda con su pareja en un hotel: los dos de riguroso azul, con corbata amarilla, pañuelo amarillo y rosa amarilla en la solapa, como dos impolutos hermanos gemelos.

"Gracias a todos los que nos han deseado lo mejor", agregó Pemberton. "A quienes se niegan a darnos su bendición les digo: '¿podemos hablarlo otro día?' De momento he firmado, y mi marido reclama mi tiempo".

El clérigo gay, que ejerce de capellán de los hospitales de Lincolnshire, se ha marchado tan campante de luna de miel, aprovechando la Semana Santa. Posiblemente se esté tostando al sol de España como David Cameron, quién sabe. El caso es que en Reino Unido se ha montado un gran revuelo, apenas dos semanas después de la legalización de los matrimonios gays. 

La polémica ha salpicado muy directamente al arzobispo de Canterbury, Justin Welby, que la semana pasada lanzó su somera advertencia: si la Iglesia Anglicana aceptara el matrimonio gay, sería "catastrófico" para los cristianos en África, donde su religión se asociaría con la homosexualidad.
Las presiones para que Welby expulse de la Iglesia Anglicana al canónigo gay van a más, sobre todo tras saberse que Pemberton no está sólo en esta lucha y que podría ser pronto secundado por otros canónigos homosexuales, deseosos de entonar el 'sí, quiero'. Pemberton estaba bajo sospecha desde que hace dos años firmó una carta colectiva -suscrita por una veintena de clérigos- pidiendo que se autorizara a los sacerdotes anglicanos a oficiar bodas gays.

En la Guía Pastoral sobre los Matrimonios del Mismo Sexo, Welby advertía ya de que "no sería apropiado que un miembro de la orden sagrada pueda oficiar un matrimonio entre personas del mismo sexo, dada la necesidad de los clérigos de predicar en la Iglesia con el ejemplo".
Pese a pedir comprensión a sus fieles ante la ley de las bodas gays, Welby recalcaba que, según las enseñanzas cristianas, "el matrimonio sigue siendo una unión para toda la vida entre un hombre y una mujer, y eso no va a cambiar".

Lo último que esperaba el arzobispo de Canterbury -padre también de cinco hijos- era, sin embargo, que uno de sus clérigos profanara por sí mismo la definición de matrimonio. Según Pemberton, el arzobispo de Lincoln, Christopher Lowson, estaba ya avisado con tiempo y mantuvo incluso con él una larga conversación sobre el asunto.

Hasta la fecha, la Iglesia Anglicana consentía como mucho las uniones civiles de sus clérigos homosexuales. Eso sí, con la condición de hacer voto de celibato.

martes, 15 de abril de 2014

Primera boda religiosa igualitaria con validez civil en Inglaterra y Gales

Momento de la ceremonia en ICM Bournemouth
Una nueva fecha que añadir a la pequeña historia del matrimonio igualitario. Si el 29 de marzo se celebraban por fin las primeras bodas civiles, este sábado 12 de abril tuvo lugar en Bournemouth la primera boda religiosa con validez civil desde que entró en vigor la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en Inglaterra y Gales. Las contrayentes fueron Jan Tipper y Barb Burden, una pareja de lesbianas que llevan 19 años de vida en común y que pertenecen a la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, una iglesia inclusiva.

La Iglesia de la Comunidad Metropolitana es una iglesia protestante fundada en 1968 por el reverendo Troy Perry (un antiguo pastor baptista que fue expulsado por homosexual). Desde el principio se ha definido como una iglesia inclusiva y abierta a todas las personas con independencia de raza, sexo, identidad de género u orientación sexual. Desde sus orígenes se ha ido extendiendo desde Estados Unidos a otros lugares del mundo, y aunque no deja de ser una iglesia minoritaria su expansión es continua. De hecho está presente en España desde hace un par de años (hace ahora un mes nos hacíamos eco precisamente de la polémica que había generado un acto celebrado en Madrid con participación de dicha iglesia y de la Iglesia Evangélica de España).

En Reino Unido la Iglesia de la Comunidad Metropolitana se ha distinguido precisamente por ser una de las confesiones religiosas que de manera más activa ha luchado por la aprobación de una ley de matrimonio que permitiera a las iglesias que así lo desearan ser autorizadas a celebrar bodas entre personas del mismo sexo con validez civil, algo a lo que accedió el Gobierno británico salvo para la iglesia de Inglaterra y iglesia de Gales, ambas anglicanas. Otras confesiones que así lo pidieron son el movimiento unitario, el Movimiento por el Judaísmo Reformado, el Judaísmo Liberal, los cuáqueros (que llevan reclamando desde 2009 que el matrimonio religioso entre parejas del mismo sexo sea reconocido civilmente por el Reino Unido) o de la Federación Pagana británica.

Varios de estos grupos llegaron a reunirse en septiembre de 2011 en Edimburgo para solicitar al Gobierno escocés (que inició su proceso de aprobación del matrimonio igualitario antes que el Gobierno de Londres) que permitiera la celebración de estos matrimonios, considerando que su prohibición suponía una “importante intrusión” del estado en la libertad religiosa. De hecho, la ley escocesa de matrimonio igualitario mejora en este aspecto a la ley inglesa, en tanto que no establece blindaje religioso para ninguna iglesia: en Escocia todas las confesiones tendrán libertad para decidir si quieren permitir el matrimonio religioso igualitario, si bien ningún ministro de ninguna confesión podrá ser forzado a celebrarlo contra su voluntad.

¡Nuestra enhorabuena a las recién casadas!

Dos Manzanas

domingo, 13 de abril de 2014

Meditación para el Domingo de Ramos

Rev. Obispo Hector Gutierrez
(Del Consejo Episcopal de ICM)

“Los dos discípulos fueron al pueblo e hicieron lo que Jesús les había ordenado. Llevaron la burra y el burrito, y pusieron sus mantos sobre ellos. Jesús se montó y fue hacia Jerusalén.

Muchas personas empezaron a extender sus mantos en el camino por donde iba a pasar Jesús. Otros cortaron ramas de árboles y también las pusieron como alfombra en el suelo. Y toda la gente, tanto la que iba delante de él como la que iba detrás, gritaba:

«¡Sálvanos, Mesías nuestro!
¡Bendito tú, que vienes en el nombre de Dios!
Por favor, ¡sálvanos, Dios altísimo!»
Mateo 21:6-9

“Hosana al Hijo de David”
Con la celebración del Domingo de Ramos comenzamos nuestra jornada por la Semana Santa, una vez más, nos reunimos en torno al “Misterio Pascual” como dijo Hans Urs von Balthar “En el misterio pascual de Jesús reconocemos que Dios no solamente ha redimido al mundo sino que se ha revelado a Dios mismo en su ser” , pienso que nunca profundizaremos en nuestra reflexión sobre este hecho porque nos sobrepasa. Esta es la razón por la que necesitamos una vez más, y de nuevo participar en esta celebración no solamente cada año, sino cada domingo en nuestros servicios religiosos.

El Domingo de Ramos nos ofrece, de una forma concentrada, un avance de todo lo que celebraremos durante los días santos porque nos muestran en Jesús al Rey Sufriente, que es aclamado, pero al mismo tiempo rechazado.

Este Domingo de Ramos no sólo estamos recordando, lo que sucedió, hace casi 20 siglos, tenemos la oportunidad de vivir bajo la misma esperanza que Jerusalén mostró a Jesús en su entrada triunfal. La liturgia cristiana es la presencia, es señal de realidades que nos están llamando a vivir con más intensidad el compromiso de cambiar este mundo injusto.

Para mí es tan difícil de imaginar, que el Domingo de Ramos que Jesús experimentó fue una celebración muy linda y bien organizada, incluso con las personas en un muy buen comportamiento, por supuesto que no, el acto era más como una auténtica manifestación popular de su esperanza, que a su juicio era el momento adecuado para expresar en voz alta sus expectativas, no sólo en la forma espiritual, sino en sus vidas plenas con todas sus necesidades, era más como una protesta, pero con la motivación de que algo iba a cambiar para mejor.

Podemos celebrar de una manera nueva el día de hoy, recordando que Jesús hizo su entrada a Jerusalén, donde estaba el pueblo; montado en un asno, mostrando humildad, con mansedumbre y paz; y rodeado por la gente que era su comunidad. Nosotros, como ICM podemos celebrar en el mismo espíritu de la Semana Santa, al estar con la gente está en necesidad, lo que demuestra que tenemos la convicción de responder al llamado de Dios a todo el mundo con la nueva aceptación radicalmente inclusiva.

Permítanme compartirles una experiencia personal de mis primeros pasos como sacerdote: fui ordenado como sacerdote católico en 1994, mi primera misión fue en un pequeño pueblo que contaba solo con una ranchería, la que obviamente tenía que ser atendida por el sacerdote Nuevo. Siempre recordaré el día que llegué por primera vez a esa pequeña comunidad, viví una bienvenida increíble, a las afueras del rancho, la comunidad reunida me esperaba con fuegos pirotécnicos, mariachi y flores, tenía que caminar con ellos con la música detrás y saludando a todas las personas que me esperaban; por supuesto que nada se nos es dado sin exigir algo a cambio, puedo humildemente decirles que ese fue mi Domingo de Ramos en mi vida sacerdotal.

En la misma comunidad experimenté, semanas después, la otra cara de la moneda, nada agradable por cierto, cuando algunas personas se ponían de pie en la capilla, para salir porque era el padre Nuevo el que iba a celebrar la misa. Compartía mi ministerio con un sacerdote anciano, que aún celebraba en latín y de espaldas a la comunidad, quien les comentaba que los sacerdotes nuevos éramos obra del demonio. Sin duda fue una experiencia que marcó mi convicción y me ayudó a ubicarme y tener presente en mi mente y corazón que no en todas partes sería bienvenido, solamente por ser clérigo, no siempre iba a escuchar “mi casa es tu casa”

Solía celebrar el Domingo de Ramos en las comunidades como una auténtica protesta, mostrando cartelones con las exigencias de lo que debía ser cambiado en ese lugar donde vivíamos, la multitud recibió a Jesús en Jerusalén, con las expectativas de que algo realmente Bueno pasaría pronto si queremos recibir a Jesús en nuestras comunidades, necesitamos comprometernos con el cambio para bien de lo que necesite cambiar en nuestro contexto, ayudar a cambiar lo que nuestros hermanos y hermanas esperan que mejore de sus vidas.

sábado, 12 de abril de 2014

Entrevista a la Rev. Obispa Darlene Garner del Consejo Episcopal de ICM

Realizo la liturgia con sus sencillos ornamentos episcopales. Ella es estadounidense y mantiene una relación de once años con una mujer mexicana. Es Obispa de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), una iglesia cristiana que admite a todo tipo de personas sin distinción.

Estuvo de visita en Chile hace unos años recibiendo a nuevos feligreses de la iglesia local, que aumentan progresivamente.

Lo primero que llama la atención no es el gran número de personas, que coparon la sala del Centro Ecuménico Diego de Medellín, ni siquiera el ambiente armonioso ni de paz que se respiro en aquella fría tarde de domingo. La que realmente llamo la atención es la cercanía de la Obispa, que repartió sonrisas y lanzo bromas a los feligreses como si estuviera en familia en la intimidad de su hogar.

La reverenda se simtió a sus anchas, haciendo hincapié a cada momento y en un claro castellano, a la inclusividad de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), una iglesia de inspiración protestante fundada por el Rev. Troy Perry que tras ser expulsado de su iglesia por asumir abiertamente su homosexualidad, fundó ICM aduciendo que se podía ser “homosexual, transexual y cristiano”.

Darlene, quien se inició en la Iglesia Bautista de donde se retiró al asumir su homosexualidad, dijo que no es una provocación utilizar una estola con los colores del arcoiris, ya que, como explica “mientras exista el arcoiris, siempre habrá esperanza”.

¿La ICM comparte el celibato tan exigido por la Iglesia Católica por ser homosexual?

No. Nuestra creencia es que Dios nos dio el sexo para ser disfrutado dentro de la responsabilidad.

Supongo que eso corre también para los pastores/as y obispos/as…

Si, con todos y todas. La cosa es ser responsable con nuestra sexualidad. El sexo no es un pecado, es un placer.

Según la Iglesia Católica y otras iglesias, la biblia condena la homosexualidad, ¿qué opina de eso?

Hay muchas maneras de leer y entender la biblia. La forma en que cada una y uno entiende la biblia, es también de la forma en que entendemos a Dios. Mi relación con él, es una relación basada en el amor. Su voluntad es que viva mi vida de la forma en que me ha creado, es decir, Dios me creó a mí como lesbiana, por tanto yo acojo el hecho de ser lesbiana.

Pero ¿qué le pasa a usted cuando lee esos pasajes que la tratan de pecado?

Cuando leo los 7 versículos que se refieren al tema, yo sé que la forma en que la iglesia tradicional ha interpretado esos versículos, no es consistente con mi idea de un Dios de amor y tampoco es consistente de una buena traducción del hebreo y arameo.

A propósito usted dijo en una entrevista a una web cristiana, que la biblia había sido redactada “intencionalmente” para condenar a las lesbianas y los gays…

En realidad yo creo que se realizo una traducción que intencionadamente lo interpreta como un acto de sexismo que va por debajo de la condena de la homosexualidad. Tradicionalmente, la iglesia condenaba a los hombres afeminados y las mujeres masculinas, eso, es un pensamiento sexista.

Y la ICM piensa lo contrario…

Es parte de la hermosa diversidad que ha creado Dios.

¿Han recibido ataques de instituciónes católicas?

Nosotros somos como una espina en el costado de la Iglesia Católica. Nuestro fundador fue recibido en audiencia por el Papa Juan Pablo II. Hay muchos religiosos alrededor del mundo que apoyan a ICM, quizás institucionalmente no, pero muchas personas a nivel particular. Aunque es un poco peligroso para ellos apoyarnos, porque dicen que pueden perder su "puesto de trabajo".

¿Qué opinión le merece los consecutivos procesos de pedofilia contra curas de la Iglesia Católica?

La pedofilia es un pecado grande, dentro y fuera de la iglesia. El nivel de pedofilia en algunos religiosos es muy alto porque han vivido en una represión sexual. Ellos no saben ni conocen cómo abrazar la sexualidad como un regalo.

¿La ICM podría ser una alternativa para cristianos que se sentían alejados de estas creencias por la discriminación y maltrato de las otras religiones?


Si, lesbianas, gays y heterosexuales, no nos importa, somos una comunidad que acoge a todo el mundo. Esta es una comunidad diversa, sin diferencias de género, es una comunidad abierta.

¿Cuáles son los desafíos de la ICM?

Estamos en 40 países en estos momentos. Tenemos un compromiso muy fuerte con los derechos humanos y la justicia social. Por eso, queremos dar esperanza a la gente que está muriendo por el rechazo de sus iglesias natales. Sobretodo en América Latina donde tenemos un reto muy grande, porque acá hay mucha gente que vive sin esperanza, rechazados por sus familias. Lesbianas, gays, bisexuales, divorciados, madres solteras, hay gente viviendo con VIH sin opciones, sin la posibilidad de experimentar un amor inclusivo. Es muy triste que la iglesia decida rechazar a tantos de sus hijas e hijos, eso es muy triste (medita).

¿Siempre usa la indumentaria de Obispa?

¡Por Dios, nooo! (ríe) Es como mi uniforme de trabajo, sólo eso es.

viernes, 11 de abril de 2014

La Biblia no condena la homosexualidad (1ª parte)

Dios no nos pide que elijamos entre compasión y fe en la Biblia.

Los cristianos se encuentran cada vez más divididos acerca de la cuestión de la aceptación e inclusión de personas homosexuales en la iglesia. El debate en sí mismo está usualmente representado como esencialmente poner a la Biblia, por un lado, contra la compasión y la justicia social por otro. Nuestros corazones cristianos, dice el (usualmente apasionado) argumento, nos llevan a dar igualdad moral y legal completa a los gays y las lesbianas; nuestra fe cristiana, sigue la (usualmente apasionada) refutación, nos lleva a adherirnos, sobre todo, a la Palabra de Dios.

La compasión por los demás es la piedra angular de la ética cristiana; la Biblia es la base de la fe cristiana. ¿Qué cristiano podría elegir entre las dos?

La respuesta es que no se le pide a ningún cristiano que haga esa elección. Es una falsa dicotomía que por un lado está el texto de la Biblia, y por otro la igualdad completa para la gente gay y lesbiana. Dios no podría pedir o esperar que los cristianos eligieran nunca entre su corazón y su fe.

Reconciliar a la Biblia con la aceptación sin reservas de la gente LGBT no requiere que descontemos nada de la Biblia, que la refundamos, la deconstruyamos o reinterpretemos. Lo único que requiere es que leamos esos pasajes de la Biblia donde la homosexualidad es mencionada con el mismo cuidado con el que leeríamos cualquier otro pasaje del libro.

Podemos confiar en Dios; podemos confiar en que Dios es cariñoso.

Y podemos confiar en que nosotros podemos – y que ciertamente deberíamos- tomar a Dios, en este asunto, como en todas las cosas, por su Palabra.

Si no hay una directiva claramente establecida en la Biblia para marginar y condenar al ostracismo a la gente gay, entonces el que los cristianos continúen haciéndolo es moralmente indefensible, y esto debe cesar.


Lo que no puede negarse es que los cristianos han causado gran cantidad de dolor y sufrimiento a las personas homosexuales al:
  • Impedirles participar en la iglesia, privándolos así de los consuelos y los frutos espirituales de la iglesia.
  • Prohibirles su participación en el sacramento del matrimonio, privándolos así de los consuelos y frutos espirituales del matrimonio.
  • Dañando los vínculos entre los homosexuales y sus familiares heterosexuales, debilitando así los consuelos y frutos espirituales de la vida familiar para los homosexuales y sus familiares.
  • Usando su posición dentro de la sociedad como voceros de Dios para proclamar que todas las relaciones homosexuales son desdeñadas por Dios, contribuyendo así a sabiendas a la cruel persecución de una población minoritaria.
Los cristianos no niegan que han hecho estas cosas. Sin embargo, mantienen que no tienen elección salvo hacer estas cosas, basándose en que lo que ellos dicen que es una directiva clara acerca de los homosexuales entregada a ellos por Dios a través de la Santa Biblia. Ellos dicen que la Biblia define todas las relaciones homosexuales como pecaminosas, les ordena excluir de participación completa en la iglesia a todos los pecadores que no están arrepentidos (incluyendo a los homosexuales) y los llama moralmente a que públicamente (o al menos, de forma resuelta) denuncien los actos homosexuales.

Sin una directiva explícita de Dios de excluir y condenar a los homosexuales, el tratamiento dado por la comunidad cristiana a las personas homosexuales está en clara violación de lo que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento justamente identificaron como el más importante mandamiento de Dios: amar al prójimo como a sí mismo.

La comunidad gay ha pedido justicia a los cristianos, que tienen una obligación bíblica de ser justos. Dado que el maltrato a las personas homosexuales por parte de los cristianos es tan severo, la directiva de Dios de marginar y condenar al ostracismo a las personas homosexuales debe estar clara y explícita en la Biblia. Si no existe una directiva claramente establecida, entonces el maltrato continuado por parte de los cristianos hacia los gays y las lesbianas es moralmente indefensible, y debe cesar.

Los cristianos heterosexuales están siendo anti-bíblicos al usar los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales como justificación para aplicar estándares absolutos de moralidad a los “pecados” homosexuales que ellos mismos no están tentados a cometer, mientras al mismo tiempo aceptan para sí mismos un estándar de moralidad relativa para aquellos pecados en los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales que ellos sí cometen rutinariamente.

La homosexualidad es brevemente mencionada en sólo seis o siete de los 37.173 versos de la Biblia. El hecho de que la homosexualidad se menciona tan raramente en la Biblia debería ser una indicación para nosotros del grado de importancia que le daban los autores de la Biblia.

Mientras que la Biblia casi no habla de la homosexualidad, una gran cantidad de su contenido está dedicada a la forma en que un cristiano debe comportarse. A lo largo de todo el texto, la Biblia insiste en la justicia, igualdad, amor y el rechazo del legalismo sobre la compasión. Si los cristianos heterosexuales están obligados a mirar hacia la Biblia para determinar lo pecaminoso de los actos homosexuales, ¿cuánto mayor es su obligación de mirar a la Biblia para determinar lo pecaminoso de su comportamiento hacia los homosexuales, especialmente a la luz del llamamiento de justicia de la comunidad homosexual?

Algunos de los pasajes bíblicos pertenecientes a esta cuestión son:
  • Aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra. (Juan 8:7) (NVI)
  • No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.  Porque los mandamientos que dicen: «No cometas adulterio», «No mates», «No robes», «No codicies», y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley. (Romanos 13:8-10) (NVI) 
  • En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos. Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. (Colosenses 3:11-13) (NVI) 
  • ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito pero se tragan el camello. (Mateo 23:22-24) (NVI)
    Como hemos visto, en los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales Pablo también condena, junto con la homosexualidad, aquellos tres pecados específicos. Pero los cristianos no piensan que se espera de ellos que nunca cometan ningún grado de esos pecados. Entienden que las circunstancias y la debilidad humana normal deben ser tomadas en cuenta antes de condenar cualquier transgresión. Todos entendemos rápidamente y aceptamos la diferencia entre beber socialmente y ser un borracho, y entre un pensamiento lujurioso y cometer adulterio, entre decir una mentira piadosa para halagar y mentir de forma crónica.

    Incluso no juzgamos un pecado tan horrendo como el asesinato sin antes tener en cuenta el contexto en el que ocurrió. La defensa propia, la protección de los inocentes, durante una guerra – todos reconocemos que hay momentos cuando incluso tomar la vida de otra persona no sólo no es un pecado, sino que está moralmente justificado, e incluso constituye un acto de heroísmo.

    Los cristianos evalúan el grado de pecado, o incluso evalúan si un pecado real ha ocurrido o no, mirando tanto al daño causado por el pecado, y la intención de quien lo cometió.

    Lo hacen, eso es, para todos los pecados excepto la homosexualidad.

    Virtualmente cualquier grado de “transgresión” homosexual es tratada por los cristianos como un pecado absoluto merecedor de un castigo absoluto. Los cristianos no trazan ninguna distinción moral entre la violación en grupo de la historia de Sodoma y Gomorra, las orgías a las que Pablo se refería en su Carta a los Romanos, el salvaje abandono sexual al que Pablo se refiere en Corintios 1, y el sexo homosexual entre dos personas devotas que se aman.

    Los cristianos heterosexuales están siendo injustos e hipócritas al usar los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales como justificación para aplicar estándares absolutos de moralidad (y un castigo absoluto) a los “pecados” homosexuales que ellos mismos no están tentados de cometer, mientras que al mismo tiempo aceptan para sí mismos un estándar de moralidad relativa (y el aplicar ningún castigo real) para esos pecados listados en los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales que ellos sí cometen rutinariamente.

    Como no hay ningún daño demostrable que surja del sexo entre dos personas en una relación homosexual comprometida, y sí que hay un daño significativo demostrable que surge de la discriminación y condenación contra las personas homosexuales, ¿qué base bíblica posible puede haber para no reconocer la vasta diferencia moral entre actos sexuales en el contexto de una relación amorosa comprometida y actos sexuales de cualquier otro tipo?

    Aquí hay un par de pasajes de la Biblia que cualquier cristiano debería tener en mente en cualquier momento que se le pida (o al menos se sienta emocionalmente inclinado) a realizar un juicio moral:
    • No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. (Mateo 7:1) 
    • ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo” , cuando tú mismo no te das cuenta de la viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano. (Lucas 6:41-42)

     * * *
    —por John y Catherine Shore, extraído de INJUSTO: Por qué la visión “cristiana” de los gays no funciona. (By John and Catherine Shore, excerpted from UNFAIR: Why the “Christian” View of Gays Doesn’t Work. (Print edition; Kindle edition; NookBook edition).

    La Biblia no condena la homosexualidad (2ª parte)

    La Biblia no es un libro de reglas, y los cristianos no pueden sacar de contexto ningún pasaje de la Biblia, y aún así pretender entender de forma clara ese pasaje.

    Es importante entender que incluso las sectas cristianas más fundamentalistas no toman a la Biblia de forma completamente literal. El Nuevo Testamento tiene dos mil años de antigüedad. Sus contextos culturales, junto con la traducción, son siempre tomados en cuenta por cualquier cristiano que se tome en serio la comprensión de este vasto y complejo trabajo.

    Además, la Biblia no es un contrato, o un conjunto de instrucciones, donde cada pasaje se refiere a algo claro y específico. No es un libro de reglas para ser cristiano. Es en cambio una colección de historia, poesía, proverbios, directivas morales, parábolas, cartas y visiones extraordinarias ampliamente variante. Seríamos tontos si no entendiéramos que no todo lo que está en la Biblia es un mandamiento, y que los cristianos no pueden tomar ninguna pequeña sección de la Biblia fuera de su contexto, y aún así esperar comprender de forma clara su significado.

    Usar los cuatro pasajes del Antiguo Testamento para condenar todos los actos homosexuales no es seguir ninguna directiva de Dios, ni las prácticas de los cristianos contemporáneos.

    Las cuatro primeras menciones de homosexualidad en la Biblia ocurren en el Antiguo Testamento.

    Mientras que aún siguen siendo inspirados e influenciados por el Antiguo Testamento, los cristianos recibieron instrucciones específicas de Pablo de no seguir las leyes del Antiguo Testamento, en pasajes tales como:
    • Por una parte, la ley anterior queda anulada por ser inútil e ineficaz, ya que no perfeccionó nada. Y por la otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios. (Hebreos 7:18-19) (NVI).
    • Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la fe se revelara. Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sujetos al guía. (Gálatas 3:23-25) (NVI)
    • Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios. (Romanos 7:4) (NVI)
    • Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. (Romanos 6:14) (NVI) 
     En la práctica, los cristianos no siguen los dictados del Antiguo Testamento. Si lo hicieran, la poligamia sería legal, y prohibidas estarían cosas como los tatuajes, vestir ropas de distintas telas, comer cerdo y plantar distintos tipos de pastos en los jardines – y el día de oración cristiano sería el Sábado, no el Domingo. Y si los padres de una novia no pudieran, a petición de su marido, probar que ella es virgen, entonces dicha novia debería ser apedreada hasta morir. Y los cristianos tendrían que matar por lapidación a cualquier otro cristiano culpable de adulterio.

    Claramente, ya no seguimos ninguna de estas reglas.

    Por lo tanto, el uso de los cuatro pasajes del Antiguo Testamento para condenar a todos los actos homosexuales no sigue ninguna directiva de Dios, ni las prácticas de los cristianos contemporáneos

    En los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales Pablo condena la actividad sexual coactiva, excesiva y predatoria entre personas del mismo sexo practicada por los Romanos – y habría condenado los mismos actos si hubieran sido heterosexuales en naturaleza.

    Debido a que el entendimiento y práctica de las prescripciones del Nuevo Testamento que tienen los cristianos ha evolucionado de forma natural e inevitable junto con la sociedad y cultura de la que son parte, en cualquier momento de la historia los cristianos han siempre seguido selectivamente los dictados del Nuevo Testamento. Este es el motivo por el que las mujeres cristianas ya no se sienten moralmente obligadas a seguir las directivas de Pablo de dejar su cabello sin cortar, de mantener sus cabezas cubiertas en la iglesia, o de siempre permanecer calladas en la iglesia. Es por esto mismo por lo que la Biblia ya no se usa para justificar la cruel institución de la esclavitud o para negarle a las mujeres el derecho al voto.

    Así como estos pensamientos y entendimientos del Nuevo Testamento cambiaron y crecieron, así es que hoy se hace cada vez más claro para los cristianos que los tres pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales del Nuevo Testamento (cada uno de los cuales fue escrito por Pablo en cartas a o acerca de iglesias distantes emergentes) cuando se entienden en su contexto histórico, no constituyen una directiva de Dios acerca de la gente LGBT hoy.

    Aquí están las tres menciones de la homosexualidad en el Nuevo Testamento:
    • ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. (1 Corintios 6:9-10) (NVI)
    • Tengamos en cuenta que la ley no se ha instituido para los justos sino para los desobedientes y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos. La ley es para los que maltratan a sus propios padres, para los asesinos, para los adúlteros y los homosexuales, para los traficantes de esclavos, los embusteros y los que juran en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina (1 Timoteo 1:9-10) (NVI)
    • Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. (Romanos 1:26-27) (NVI)

    En los tiempos en los que el Nuevo Testamento fue escrito, los conquistadores romanos de la región frecuente y abiertamente mantenían actos homosexuales entre hombres mayores y niños, y entre hombres y sus esclavos masculinos. Estos actos de sexo no consentido se consideraban normales y socialmente aceptables. Eran, sin embargo, moralmente repulsivos para Pablo, como hoy lo serían para todos, homosexuales o heterosexuales.

    La referencia universalmente reconocida en materias de la antigüedad es el Diccionario Clásico Oxford (Oxford Classical Dictionary, OCD). Aquí está lo que el OCD (tercera edición, revisada, 2003) dice en su sección sobre la homosexualidad practicada en los tiempos de Pablo: 

    “. . . la penetración sexual de prostitutos masculinos o esclavos por hombres convencionalmente masculinos de la elite, que podían comprar a los esclavos expresamente para ese propósito, no era considerada moralmente problemática.”

    Este es el contexto social en el que Pablo escribió acerca de los actos homosexuales, y es este contexto el que los cristianos están obligados a traer a su entendimiento e interpretación de los tres pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales . Pablo ciertamente condenaba la actividad sexual entre personas del mismo sexo que veía a su alrededor. Era coactiva; no tenía freno; involucraba hombres mayores y niños. Como un hombre moral, Pablo estaba asqueado por estos actos – como, ciertamente, lo hubiera estado por los mismos actos de haber sido heterosexuales en su naturaleza.

    Los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales se escribieron sobre actos sexuales entre personas heterosexuales del mismo sexo y no se refieren al tema de actos homosexuales cometidos entre una pareja homosexual comprometida, porque el concepto de que una persona fuera homosexual no existía en el momento en que la Biblia fue escrita.

    Es también importante para nuestra lectura de los pasajes del Antiguo Testamento comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales que entendamos que mientras que por supuesto que Pablo sabía acerca de los actos sexuales que tomaban lugar entre personas del mismo sexo, no tenía idea alguna de personas homosexuales. Virtualmente nadie en la época de Pablo estaba “fuera del armario”; nadie vivía, o se identificaba públicamente de ninguna manera, como homosexual. Pablo no tenía concepto de una población entera de gente que, como condición fundamental e inalterable de su existencia, estaban sexualmente atraídos a personas del mismo sexo y no sexualmente atraídos por personas del sexo opuesto.

    Aquí está la apertura del artículo del OCD sobre la homosexualidad:

    Ninguna palabra griega o latina se corresponde con el término moderno “homosexualidad” y la sociedad mediterránea antigua no trataba en la práctica a la homosexualidad como una categoría social operativa de la vida personal o pública. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo ciertamente ocurrían (están ampliamente documentadas en fuentes antiguas) pero no eran sistemáticamente distinguidas o conceptualizadas como tales, mucho menos cuando se pensaba que representaban un fenómeno único, homogéneo en contraste con las relaciones sexuales entre personas de diferentes sexos… La aplicación de “homosexualidad” ( y “heterosexualidad”) en forma sustantiva o sentido normativo a expresión sexual en la antigüedad está desaconsejada.

    Podemos estar seguros de que Pablo no estaba escribiendo a, o acerca de, la gente homosexual, porque sencillamente el no podría haberlo hecho, así como tampoco podía haber escrito sobre los smartphones o sobre los iPads. No sabemos que podría haber escrito o dicho Pablo hoy en día sobre la gente homosexual. Todo lo que sabemos es que en el Antiguo Testamento él escribió sobre relaciones sexuales promiscuas, predatorias y no consentidas entre personas heterosexuales del mismo sexo.

    Si nos vamos a guiar por la Biblia, entonces debemos tomar el texto como es. Sí que condena sexo homosexual (y heterosexual) que es excesivo, abusivo, y fuera del matrimonio. No habla, sin embargo, del estado de homosexualidad en sí mismo – mucho menos del tema de los actos homosexuales entre una pareja homosexual casada. Los cristianos por lo tanto no tienen justificación moral basada en la Biblia para condenar tales actos.

    Como no existía el concepto del matrimonio homosexual cuando la Biblia fue escrita, la Biblia no trata, y no puede tratar, la pecaminosidad de los actos homosexuales cometidos dentro del contexto de un matrimonio homosexual.

    La Biblia rutinariamente, clara y fuertemente clasifica todos los actos sexuales fuera de los lazos matrimoniales como pecaminosos. Pero, como no había concepto de gente homosexual cuando se escribió la Biblia, la Biblia no trata y no puede tratar, la pecaminosidad de los actos homosexuales cometidos dentro del contexto de matrimonio.

    Por lo tanto, los cristianos no tienen base bíblica para condenar tales actos.

    De hecho, al negarle la igualdad matrimonial a los homosexuales, los cristianos están empujando a las parejas homosexuales a pecar, porque su intimidad debe ocurrir fuera del matrimonio, y es entonces, por definición bíblica, pecaminosa.

    Sentir repulsión a nivel personal por el sexo homosexual no hace que el sexo homosexual sea un pecado.

    En adición a la Biblia, muchos cristianos citan como evidencia adicional de la pecaminosidad inherente de los actos homosexuales su cruda respuesta emocional a tales actos. Es comprensible que muchas personas heterosexuales encuentre el sexo homosexual repugnante (igual que muchas personas homosexuales encuentran al sexo heterosexual repugnante). Es normal que cualquiera de nosotros se sienta fuertemente repelido por la idea del sexo entre, o con, personas por las que personalmente no sentimos ninguna atracción sexual. La gente joven, por ejemplo, frecuentemente se disgusta ante el pensamiento de personas mayores teniendo sexo. ¿Y quién no se siente repelido por la idea de sus padres teniendo sexo? (Cuando, hablando racionalmente, ¡deberíamos estar felices de que lo hayan hecho!) Pero es muy fácil para cualquier persona confundir su reacción instintiva contra algo como una reacción moral hacia esa cosa. La indignación no es siempre indignación moral, aunque las dos se sienten igual.

    Puede parecerle a un cristiano heterosexual que su reacción negativa instintiva hacia el sexo homosexual parte de la Biblia. Pero todos nosotros necesariamente vemos la Biblia a través de la lente de nuestras propias experiencias y prejuicios, y debemos ser muy cuidadosos para asegurarnos de que esa lente no distorsiona nuestra visión o nuestro entendimiento de la Palabra Santa de Dios.

    “El mayor de todos estos es el amor”

    El mensaje principal de Jesús era el amor. Jesús modeló al amor; Jesús predicó el amor, Jesús era amor. Los cristianos que desean hacer y vivir la voluntad de Jesús están moralmente obligados a siempre errar en el lado del amor. Si se toma en conjunto, la evidencia – el contexto social en que la Biblia fue escrita, la falta del mismo concepto de persona homosexual en el tiempo de Pablo, la inhabilidad de las personas homosexuales de casarse, la desigualdad entre como se aplican los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales entre una población mayoritaria y una minoritaria, la injusticia del castigo consistente en exclusión de la iglesia de Dios en la tierra y del amor humano en general por una forma de ser sobre la que no hay elección- muestra que elegir condenar y excluir a los homosexuales basándose en la Biblia es la elección moralmente incorrecta. Esa evidencia debería en su lugar llevar a la más obvia, y más cristiana de todas las posiciones, expresada de forma tan bonita por Pablo mismo en 1 Corintios 13:

    El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.

    Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.” (1 Corintios 13) (NVI)


     * * *
    —por John y Catherine Shore, extraído de INJUSTO: Por qué la visión “cristiana” de los gays no funciona. (By John and Catherine Shore, excerpted from UNFAIR: Why the “Christian” View of Gays Doesn’t Work. (Print edition; Kindle edition; NookBook edition).

    lunes, 7 de abril de 2014

    El CMI acoge a los representantes del Congreso Judío Mundial

    El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) acogió a los representantes del Congreso Judío Mundial (CJM) el 20 de marzo en el Centro Ecuménico en Ginebra (Suiza).  La reunión se celebró tras la reapertura de la oficina del CJM en Ginebra.

    El secretario general del CMI, el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, junto con los miembros del personal del CMI que trabajan en la cooperación y el diálogo interreligiosos y  los representantes de las iglesias de Oriente Medio, se reunieron con Maram Stern, el vicepresidente ejecutivo adjunto del CJM, y Michael D. Colson, el recientemente nombrado representante del CJM en Ginebra ante las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales.

    Durante la reunión, se exploraron las posibilidades de colaboración en el futuro.  Entre otros temas que se discutieron estuvieron las manifestaciones xenófobas preocupantes que se han dado en distintos países de Europa, así como la radicalización de la religión.  El grupo también identificó el cambio climático como una de las cuestiones en las que judíos y cristianos pueden trabajar juntos con personas de otras religiones por el bien del mundo.

    Durante su conversación con los visitantes judíos, el Rev. Tveit compartió su esperanza en una colaboración con respecto los “desafíos morales” a los que se enfrenta el mundo.  Afirmó que el CMI está dispuesto a cooperar con otras organizaciones religiosas para realizar contribuciones sólidas a la causa de la paz y de la justicia.

    La reunión constituyó una oportunidad fructífera de diálogo que se encuadra en la labor del CMI para establecer el contacto con las comunidades judías del mundo. 
     

    domingo, 6 de abril de 2014

    Meditación para el 5º Domingo de Cuaresma

    Rev. Obispa Mona West
    (Del Consejo Episcopal de ICM)

    Juan 11: 1-45

    En este quinto domingo de Cuaresma, les invito a escuchar la conocida historia de la resurrección de Lázaro, desde la perspectiva de Martha. Lo que sigue es lo que me imagino que Martha habría dicho sobre lo que pasó ese día:

    Oh, hola. Estoy tratando de poner en orden todo. Sabes, soy conocida por eso. ¿Te acuerdas de esa historia, verdad? Jesús había venido a nuestra casa para la cena - la casa en que mi hermana María, mi hermano Lázaro y yo vivíamos- éramos su familia de elección, y él siempre estaba pasando el rato en nuestra casa. Bueno, yo estaba trabajando en la cocina tratando de tener todo listo. Yo estaba muy estresada por tener a Jesús para cenar , así que realmente perdí los estribos cuando me di cuenta de que mi hermana María estaba sentada charlando con Jesús en vez de ayudarme. Así que dije: " Jesús, ¿no te importa que este aquí haciendo todo esto yo sola? Dile a María que venga y me ayúdame. "Él respondió: " Martha, Martha, Martha, te preocupas demasiado. María ha escogido la mejor parte"

    Bueno, yo he tenido que pagar los platos rotos de esa historia desde entonces, pero mi hermano no habría vuelto de entre los muertos si yo no hubiera tenido las agallas para marchar por la carretera y encontrar a Jesús ese día.

    Tengo que decir, que estaba un poco molesta con Jesús por no presentarse antes. María y yo le habíamos avisado unos días antes de que Lázaro estaba enfermo. Así que cuando me enteré de que Jesús estaba en la carretera a las afueras de la ciudad, cuatro días después de que habíamos sepultado a Lázaro, fui a su encuentro. Con la mano en la cadera, le dije: "Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto." Y apenas esas palabras salieron de mi boca, me dijo en el mismo aliento, "Pero aún ahora sé que Dios te dará todo lo que pidan."


    ¿Alguna vez te ha pasado algo así? Ya sabes, como si presentas una queja y una declaración de confianza de todo en una sola frase. Hice notar a Jesús que era tarde, Lázaro estaba muerto, y luego se dio la vuelta y dio a entender que podía hacer algo al respecto. Las conversaciones con Jesús son a menudo así. Él está tan interesado en nuestras quejas como lo está en nuestra confianza y fe.

    Bueno, Jesús y yo tuvimos toda esta discusión teológica. Él me dijo: "Tu hermano resucitará." Y yo que pensaba que estaba hablando de la creencia que nuestros líderes religiosos, los fariseos, habían enseñado - que al final de la era, se elevaría a los justos muertos. Así que le respondí: "Yo sé que resucitará en la resurrección en el último día." Pero Jesús me dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás." Luego me miró a los ojos y me preguntó: "¿Crees esto?"

    De repente, me di cuenta de que Jesús había cambiado la conversación a un nivel más profundo de lo que simplemente los fariseos enseñaban acerca de la resurrección. Me estaba preguntando acerca de mi relación con él. Así que ahí estaba yo, de pie en medio de la carretera, y en ese momento mi mano había bajado de mi cadera, y en la eternidad que se reunía en torno a esa sencilla pregunta de Jesús: "¿Crees tú esto? " Le respondí: " Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que viene al mundo". Fue una confesión de fe que trasciende cualquier categoría o debate teológico. Jesús me estaba invitando a salir de mis ideas - a pensar en él, en Lázaro, en lo que los fariseos enseñaban acerca de la resurrección - y avanzar en mi corazón: "¿Qué es lo que tú crees de mí Martha?".

    Después de esa conversación, sucedió lo más extraño. Jesús fue a la tumba donde Lázaro había sido sepultado hacía ya cuatro días. Había una enorme piedra que cubría la entrada, y Jesús dijo a los que estaban reunidos allí llorando y lamentándose que quitaran la piedra. Bueno, ya me conoces, lo práctica que soy. Rápidamente me volví hacia Jesús y le dije: " ¿¡Qué! Ya debe de oler muy mal, y quieres que abran a la tumba?". Jesús me respondió: " ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?” En ese momento, supe que al consentir que rodaran la piedra no sólo iba a cambiar la vida de Lázaro para siempre, sino la mía también.

    Así que se quitó la piedra, y después de que Jesús había rezado una oración muy sencilla, clamó a gran voz: "¡Lázaro, sal fuera!". Nunca habíamos oído a Jesús levantar la voz. Quiero decir, era muy ruidoso. Creo que es de donde se obtiene la frase, "lo suficientemente fuerte como para despertar a los muertos". Y, por supuesto, unos segundos más tarde, vimos esta figura – como una momia tropezar fuera de la tumba, se retorcía, tratando de mantenerse en pie, tratando de caminar, pero las manos y los pies de Lázaro todavía estaban apresados en sus vendas y su cara todavía envuelta en un sudario. Todos nos quedamos sin palabras, y, finalmente, Jesús dijo: " Quítenle las vendas. Dejen que se vaya".

    Se podría decir que esta es una historia de salida del armario. Jesús siempre nos está llamando a salir. A salir de los lugares que nos están matando - tal vez se trata de un trabajo o una relación, o una adicción, o una actitud. Jesús dice: 'salgan'. Jesús nos pide considerar las cosas en nuestras vidas que nos mantienen atados y tropezando – como a media vida: el miedo, el odio, el resentimiento. Jesús dice que no tienen dominio sobre nosotros como sus discípulos.

    Oh, por supuesto. Lázaro salió ese día, pero yo también lo hice. Salí como un discípulo de Jesús. Mi confesión de fe en Jesús como el Mesías estaba cambiando mi vida. Había servido comidas a Jesús en mi casa muchas veces, y habíamos tenido muchas conversaciones, pero ese día en la carretera cuando él me dijo que él era la resurrección y la vida, cuando me dijo que todo el que vive y cree en él, nunca muere - un gran cambio ocurrió en mi alma. De repente, me di cuenta de que el tipo de vida que Jesús estaba diciendo era "vida abundante" aquí y ahora. En ese momento, sin decir las palabras 'sal', Jesús llamó a la luz un saber que estaba en mí todo el tiempo, pero ahora estaba preparado para ello. Ahora estaba lista para vivir más plenamente en la vida que estaba delante de mí.

    Bueno, ya es hora de que me vaya. Pero antes de hacerlo, permítanme preguntarles, "¿De dónde tienen que salir ustedes? ¿Qué piedras en su vida tiene que ser removidas para que pueda escuchar la voz de la vida de Jesús más claramente? "Esas son algunas de las preguntas de la vida y la muerte en las que deben pensar mientras continúan su viaje hacia la Pascua.

    viernes, 4 de abril de 2014

    Amad a vuestros enemigos

    Hace 46 años, tal día como hoy, moría asesinado en Memphis el pastor bautista Martin Luther King. En su memoria compartimos uno de sus textos, que todavía sigue interpelando a mucha gente, entre ellas a muchas personas lgtb cristianas, que quieren seguir el camino de Jesús "a pesar de sus  prójimos enemigos".

    Probablemente ningún consejo de Jesús ha sido tan difícil de seguir como el mandamiento de “amad a vuestros enemigos”. Algunos han considerado sinceramente que ponerlo en práctica no es posible. Es fácil, dicen, amar a los que os aman. Pero, ¿quién podría amar a quien abiertamente y con insidia buscan su perdición? Otros, como el filósofo Nietzsche, pretenden que la exhortación de Jesús al amor por los enemigos demuestra que la moral cristiana esta hecha para los débiles y cobardes, no para los fuertes y valientes. Jesús, dicen, era un idealista que carecía de sentido práctico.

     A pesar de estas insistentes preguntas y persistentes objeciones, el mandamiento de Jesús nos desafía con una nueva exigencia. Sacudida tras sacudida, nos ha hecho presente que el hombre moderno camina sobre una vía llamada odio, en un viaje que nos conducirá a la destrucción y a la condenación. Lejos de ser la piadosa exhortación de un soñador utópico, el mandamiento del amor hacia nuestros enemigos es una necesidad irrenunciable si queremos sobrevivir. El amor incluso para los enemigos es la clave para resolver los problemas de nuestro mundo. Jesús no es un idealista sin sentido práctico; es el verdadero realista práctico. Estoy seguro que Jesús comprendía la dificultad inherente al acto de amar a nuestros enemigos. Nunca se unió a los que razonan con ligereza sobre la facilidad del camino moral. Sabía que toda manifestación auténtica de amor nace de un abandono definitivo y total en Dios. Cuando Jesús decía “amad a vuestros enemigos”, no ignoraba ninguna de las exigencias de este mandamiento. Nuestra responsabilidad como cristianos es descubrir el significado de este mandamiento y de intentar vivirlo con pasión y plenitud en nuestros caminos de cada día.

    Seamos prácticos y preguntémonos: ¿Cómo podemos amar a nuestros enemigos?

    En primer lugar tenemos que desarrollar y conservar nuestra capacidad de perdón. Quien es incapaz de perdonar, es incapaz de amar. Es imposible empezar a amar a nuestros enemigos sin haber aceptado antes la necesidad, renovada constantemente, de perdonar a quienes nos infringen el mal y la injusticia. Hace falta comprender también que el acto del perdón debe ser iniciado por la víctima de un engaño, de un insulto grave, de una injusticia tortuosa, de un acto terrible de opresión. El culpable puede pedir perdón. Puede arrepentirse y, como el hijo pródigo, volverse por un camino lleno de polvo, con el corazón latiendo por el deseo de ser perdonado. Pero sólo el prójimo maltratado, el padre que encontramos lleno de amor en casa, puede realmente derramar las lágrimas cálidas del perdón.

    Perdonado no significa ignorar lo que se ha hecho o pegar una falsa etiqueta a una mala acción. Significa más bien, que la mala acción deja de ser obstáculo para las relaciones. El perdón es un catalizador que crea el ambiente necesario para comenzar de nuevo. Es deshacerse de un peso o cancelar una deuda. La palabras “yo te perdono, pero nunca olvidaré lo que me has hecho” no manifiestan la verdadera naturaleza del perdón. Es cierto que no se olvida nunca, si eso quiere decir borrarlo totalmente del espíritu. Pero, cuando perdonamos, olvidamos en el sentido de que el mal ha dejado de ser un obstáculo mental que impide nuevas relaciones. Tampoco podemos decir: “te perdono, pero no quiero saber nada más de ti”. Perdonar significa reconciliación, reencuentro. Sin eso, nadie puede amar a sus enemigos. El grado hasta el cual somos capaces de perdonar determina el grado de nuestra capacidad de amor por nuestros enemigos.

    En segundo lugar, hemos de reconocer que la mala acción de nuestro “prójimo enemigo”, aquello que nos ha herido, no define nunca de una manera adecuada lo que él es. En nuestro peor enemigo podemos descubrir cosas buenas. Cada uno de nosotros tiene algo parecido a una personalidad esquizofrénica, trágicamente dividida contra nosotros mismos. Una guerra civil endémica hace estragos en cada una de nuestras vidas. Algo dentro de nosotros nos hace proclamar como el poeta Ovidio este lamento: “Veo y apruebo el bien, pero hago el mal”. O bien estar de acuerdo con Platón para decir que la personalidad humana se parece a un carruaje con dos caballos potentes, cada uno de ellos va en sentido opuesto, o incluso repetir con el apóstol Pablo: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero”.

    Todo esto quiere decir simplemente que algo de bueno hay en el peor de nosotros, y algo malo en el mejor. Cuando descubrimos esta verdad, nos inclinamos menos a odiar a nuestros enemigos. Si miramos bajo las apariencias, bajo el impulso malvado, encontraremos en nuestro “prójimo enemigo” lo que tiene de bueno y constataremos que la maldad y la malicia de sus acciones no eran una imagen adecuada de todo aquello que él es. Lo vemos bajo una nueva perspectiva. Nos damos cuenta que su odio ha nacido del miedo, del orgullo, de la ignorancia, del prejuicio, de la incomprensión; pero, incluso así, sabemos que la imagen de Dios está grabada de una manera inefable en su ser. Entonces amamos a nuestros enemigos porque comprendemos que no son del todo malo y que no están fuera del inmenso amor redentor de Dios.

    En tercer lugar, hemos de evitar abatir y humillar al enemigo y, en cambio, hemos de mirar de ganar su amistad y comprensión. Llega un momento en el que podemos humillar a nuestros peor enemigo. Inevitablemente hay momentos de debilidad, y podríamos entonces clavar en su costado la lanza de batalla. Pero eso es precisamente lo que no se debe hacer. Cada palabra y cada acción han de contribuir a la comprensión del enemigo y a abrir estas grandes reservas de buena voluntad que han sido bloqueadas por las murallas impenetrables del odio.

    Hace falta no confundir el amor con una cierta efusividad sentimental. El amor es algo más profundo que un toque emocional. Puede ser que la lengua griega nos pueda aclarar esta confusión. El Nuevo Testamento griego usa tres palabras para designar el amor. La palabra eros significa un tipo de amor estético y romántico. En los diálogos de Platón, el eros es un anhelo del alma hacia el dominio del ser divino. La segunda palabra es philia, un amor recíproco y una unión íntima entre amigos. Amamos a aquellos que nos aplauden y amamos porque somos amados. La tercera palabra es ágape, comprensión i buena voluntad creadora y redentora hacia todos los hombres. Amor desbordante que no espera nada a cambio, el ágape es el amor de Dios que actúa en el corazón del hombre. En este sentido, amamos a los hombre no porque nos aplaudan, ni porque sus características nos atraigan, ni porque posean algo de la gloria divina; amamos a toda persona porque Dios la ama. En este nivel, amamos a la persona que nos ha hecho daño, aunque odiemos el daño que nos hizo.

    Podemos ver ahora lo que Jesús quería decir cuando decía: “amar a vuestros enemigos”. Deberíamos estar contentos de que no haya dicho: “Os tienen que gustar vuestros enemigos”. Porque es casi imposible que ciertas personas nos gusten. ¿Cómo nos podría gustar una persona que amenaza a nuestros hijos y pone bombas en nuestra casa? Es imposible. Pero Jesús reconoce que amar es más grande que gustar. Cuando Jesús nos pide amar a nuestros enemigos, no habla de eros ni de philia, sino de àgape, comprensión y buena voluntad creadora i redentora hacia todos. Sólo siguiendo este camino y abandonándonos a este tipo de amor, podremos ser hijos del Padre que está en el cielo.

    Martin Luther King
    15 de enero de 1929 – 4 de abril de 1968

    Traducción libre de las páginas 53-56 de su libro “La fuerza de amar”.

    jueves, 3 de abril de 2014

    Reflexiones y recursos para celebrar los 500 años del movimiento de la Reforma

    Las cinco iglesias firmantes de la Concordia de Leuenberg en el Río de la Plata se han dado en llamar Comunión de Iglesias de la Reforma (CIR). En vísperas de cumplirse 500 años de -quizás- el hecho más significativo que dio inicio al movimiento de la Reforma protestante, a saber: la exposición pública de las 95 tesis del Dr. Martín Lutero en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittemberg, Alemania, un 31 de octubre de 1517, las iglesias reunidas en la CIR han decidido reflexionar sobre diversos temas a la luz del pensamiento protestante, aquél que se fue formando como producto de una crítica al statu quo y que estuvo y sigue estando construido sobre tres pilares: solo por fe, sola gracia, solo Cristo.

    “A lo largo del ciclo de reflexiones nos proponemos recolectar el pensamiento de diferentes colaboradores que elaborarán sus propuestas de abordaje sobre las distintas temáticas seleccionadas en el marco de lo que se considera “el pensamiento propio de la Reforma”, afirman.

    El pensamiento y la obra de Martín Lutero, y tantos otros reformadores, se inscriben en el gran movimiento religioso de principios del siglo XVI denominado “la Reforma protestante”, que finalizó con la supremacía eclesiástica, religiosa y política de la Iglesia de Roma en Europa creando iglesias protestantes de diferentes denominaciones. Aunque la Reforma fue esencialmente un movimiento religioso, produjo importantes cambios en casi todos los aspectos de la vida social económica y política, con grandes repercusiones en la historia moderna del mundo occidental.

    En el ámbito del Río de la Plata, las iglesias Valdense del Río de la Plata (IEVRP); Evangélica Metodista Argentina (IEMA); Evangélica Luterana Unida (IELU); Evangélica del Río de la Plata (IERP) y Reformada en Argentina (adherida a la IERP) han firmado, en el año 1980, la Concordia de Leuenberg. Dicha Concordia, firmada por iglesias luteranas y reformadas de Europa, las iglesias unidas que surgieron de ellas, así como las iglesias de la prereforma de los valdenses y de los hermanos moravos emparentadas con ellas comprueban, en virtud de sus conversaciones doctrinales, el común entendimiento del Evangelio. Esto les permite establecer y practicar comunión eclesiástica.

    Agradecidas por haber sido conducidas a estar más cerca una de otra, confiesan al mismo tiempo, que la lucha por la verdad y la unidad en la iglesia estuvo y está ligada también a culpa y sufrimientos. La iglesia está fundada solamente en Jesucristo, quien mediante la donación de su salvación en la proclamación y en los sacramentos la congrega y comisiona. Por ello, según entendimiento de la Reforma, para la verdadera unidad de la iglesia es necesaria y suficiente la coincidencia en la auténtica doctrina del Evangelio y en la correcta administración de los sacramentos. De estos criterios de la Reforma, las iglesias participantes deducen su entendimiento de comunión eclesiástica.

    “Esperamos que las reflexiones y los recursos compartidos contribuyan a una lectura crítica de nuestras realidades y que, a partir de dicha crítica, sea posible la elaboración y ejecución de acciones fieles al Evangelio y tendientes al bienestar de la sociedad toda”, finalizan.
    ALC Noticias

    miércoles, 2 de abril de 2014

    La Iglesia Anglicana de Uganda abandona a uno de sus obispos por apoyar, defender y ayudar a homosexuales

    La Iglesia Anglicana de Uganda ha roto relaciones con un clérigo ugandés que apoya y defiende a los homosexuales.

    El Reverendo Christopher Senyonjo, de 82 años, dijo a Associated Press que ahora vive de 'regalos' para mantenerse a sí mismo después de la iglesia anglicana le cortara la pensión. Los puntos de vista comprensivos de Senyonjo hacia las personas homosexuales le prohibieron presidir eventos de la iglesia en 2006.

    Aseguró que los líderes anglicanos de Uganda le dijeron que 'condenara a los homosexuales.'. 'No puedo hacer eso, porque fui llamado a servir a todas las personas, incluyendo a los marginados. Pero dicen que estaba inhibido hasta que me retractara. Sigo siendo un miembro de la iglesia anglicana', comenta Senyonjo.

    Senyonjo, que tiene varios hijos, ayuda a la gente homosexual de una pequeña iglesia improvisada. A principios de este año, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, firmó una ley que permite la cadena perpetua por el delito de 'homosexualidad agravada'.

    Senyonjo aseguró que su pensión se cortó como 'una especie de castigo' por su apoyo a los derechos de los homosexuales. 'Ellos [los líderes de la iglesia] cortaron mi pensión. Es muy difícil, incluso para mi familia. Pero yo sé la verdad y me ha hecho libre'.

    Inoutpost
     
    Arzobispo de Canterbury: ‘Los cristianos africanos morirán si respaldamos el matrimonio gay’

    El máximo representante de la Iglesia Anglicana en Inglaterra no deja de sorprendernos con sus declaraciones. El mismo hombre que aseguró que ‘no bendecir a parejas gays sería parecido al racismo’ y, que se comprometió a luchar contra la homofobia en los colegios, ahora afirma que cientos de cristianos en África corren el riesgo de ser asesinados por personas que asocian esta confesión religiosa con la homosexualidad: ‘Si la Iglesia de Inglaterra anuncia el apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, podría dar lugar a una "masacre" de los cristianos en Nigeria, Sudán del Sur y otros países africanos’, ha asegurado el Arzobispo de Canterbury a la cadena de radio LBC. No sabemos si sus temores, después de haber visitado varios países africanos, pretenden desviar la atención sobre la amenaza de un cisma en el seno del anglicanismo entre la casa matriz en Inglaterra y la postura de los líderes africanos en relación a la homosexualidad.

    En opinión del reverendo Justin Welby es muy complicada la búsqueda de "soluciones simples a un problema muy complejo" y advierte que aquellos que reclaman los derechos LGBTI en el Reino Unido podría conducir a una "masacre" en otras naciones. Welby, en su gira por África a principios de este año, visitó una fosa común en el sur de Sudán en la que estaban enterrados 369 cristianos en Nigeria que habían sido asesinados por gente de la localidad porque afirmaban que eran ‘presuntos’ gays. El prelado afirma que la mentalidad de los fanáticos en África es pavorosa: ‘Si dejamos una comunidad cristiana, a todos nos van a convertir en homosexuales. Así vamos a matar a todos los cristianos’, afirma Welby.

    El Arzobispo Welby reconoce que el comportamiento homofóbico causa "gran sufrimiento" a las personas. Es el caso de Uganda y Nigeria, países en los que la iglesias anglicanas están cada vez más divididas de la postura de la Iglesia de Inglaterra desde que los dos países han promulgado leyes homofóbicas. En febrero, los arzobispo de York y Canterbury, enviaron una carta a Stanley Ntagali, el Arzobispo de la Iglesia de Uganda en la que le instaban a cambiar su postura: ‘los homosexuales son amados y valorados por Dios y merecen el mejor cuidado pastoral y la amistad’, decía la misiva. En respuesta, Ntagali acusó a los líderes de la Iglesia de Inglaterra de ser "espiritualmente ciegos'.

    Por su parte, el reverendo Bob Callaghan, coordinador Nacional de la Iglesia Inclusiva, opina que la religión debe estar "abierta a todos" aunque la violencia contra los cristianos en el extranjero es un riesgo muy real. Callaghan opina que el anglicanismo tendría que considerar el impacto de un cambio en su postura a escala global. Sin embargo, agregó: "El debate no está sucediendo y que es parte del problema". Aunque el matrimonio homosexual fue legalizado en Inglaterra y Gales la semana pasada, aún no es apoyada abiertamente por la Iglesia anglicana.

    Ragap

    martes, 1 de abril de 2014

    El fantasma del fundamentalismo

    Cada vez es más preocupante la identificación que se hace entre religión y fundamentalismo. Un proceso que en algunos lugares como en nuestro país, o más aún en nuestras iglesias evangélicas, parece ya imparable. Tanto es así, que las personas que no comparten los principios fundamentalistas, son vistos como creyentes que se han dejado arrastrar por las ideas y las formas de vivir de su entorno, o directamente como falsos cristianos.

    En el libro Cristianismo y Liberación*, Juan Martín Velasco nos recuerda que el fundamentalismo es sólo una forma determinada de cristianismo, que aparece como resistencia a la modernidad y a las consecuencias que esta trae consigo. Y es que a finales del siglo XIX ocurren una serie de cambios, en el conocimiento humano y en la sociedad, que producen un fuerte impacto en la visión que tradicionalmente había tenido el cristianismo: aparece una nueva forma de ver la realidad, la historia y la moral gracias a los descubrimientos científicos, la primacía de la razón, el evolucionismo, la secularización de la sociedad…

    Algunos cristianos ante esta nueva situación, apostaron por dialogar con la modernidad e inculturar su fe a las circunstancias que les tocó vivir. Pero otros, los fundamentalistas, cerraron filas ante lo que denominaron “recta doctrina”. Si los primeros creyeron necesario responder a las nuevas preguntas y los nuevos retos para que el cristianismo siguiese diciendo algo a la sociedad en la que vivían, los segundos tuvieron miedo de perder la identidad y actuaron a la defensiva. Se replegaron y se dedicaron a afirmar verdades absolutas que les permitiesen vivir más tranquilos.

    Es en estas circunstancias que en julio de 1920, el periódico neoyorkino The Watchman-Examiner, pone por primera vez nombre a este movimiento que cree vivir en un mundo hostil, que se siente amenazado y que necesita por tanto, definir su identidad con toda precisión: “Proponemos aquí y ahora que se adopte un nuevo nombre para designar a las personas que entre nosotros insisten en que no sean cambiados los puntos de referencia…que sean llamados Fundamentalistas…cuando utilice este término lo entenderé como un elogio y no como un insulto”.

    Si nos aproximamos a este movimiento observaremos que no es monolítico, que en realidad deberíamos hablar de fundamentalismos, ya que en él encontramos desde grupos que han decidido alejarse de la sociedad, con el proselitismo como único medio de relación con el entorno, a las corrientes selectivamente tradicionales y selectivamente modernas. Estas últimas, en mi opinión son las que están más presentes en nuestro país. No rechazan todo lo producido por la modernidad, sino que escogen aquellos elementos que les pueden permitir alcanzar la influencia sociopolítica que desean.

    Las características de los fundamentalismos son muchas, pero me gustaría resaltar tres de ellas por la significación y la relevancia que han adquirido en nuestro país.

    La primera, apuntada anteriormente, es el intento de presentar a los creyentes que no comparten sus puntos de vista como cristianos no auténticos. Una división entre cristianos verdaderos, que son únicamente los que afirman sus principios, y aparentes, contaminados por el liberalismo, el modernismo o el relativismo. Para saber si un cristiano es verdadero debe, por un lado, afirmar lo que el fundamentalismo ha establecido como “recta doctrina”, y por otro, tener un nuevo nacimiento que lo separe completamente de los que no lo han hecho. La búsqueda de una experiencia en que basar su fe, que no deje lugar a la duda.

    La segunda, la lectura literal de la Biblia, que es inerrable no sólo en cuestiones teológicas, sino también históricas y científicas. Absolutizarla hasta ponerla en lugar de Dios mismo, confundiéndola con él. Una especie de idolatría bíblica en la que el lector fundamentalista aparece como un adorador neutro sin ningún tipo de condicionante. Algo paradójico si tenemos en cuenta que los distintos grupos fundamentalistas hacen lecturas diferentes, e incluso contradictorias, de los mismos textos. Unas diferencias que se presentan como no esenciales: “En ciertas cosas podemos interpretar distinto, pero en las fundamentales tenemos que coincidir”. Evidentemente ellos nos explican cuales son estos puntos fundamentales y como deben ser creídos y afirmados. En el fondo, creo que no deja de ser una utilización de la Biblia para defender los propios puntos de vista, presentándolos como divinos.

    Y por último, estos grupos se presentan como portadores y defensores de la verdad. Una verdad sin condicionante alguno, una verdad absoluta que se deriva de la revelación que ellos encuentran en la Biblia. Ya no hay fe, no hay confianza del creyente, no existe el riesgo de creer: ahora hay seguridades, verdades. Ya no es necesario buscar, no hay lugar para la duda. La verdad que ofrece el fundamentalismo es una anestesia para los que se sienten incapaces de dar respuesta al complejo mundo donde vivimos. El cristianismo entendido como un conjunto de personas, al que unos cuantos van guiando y controlando con la verdad que poseen.

    Ante todos estos movimientos, que parecen tener claras todas las cosas, que nos muestran a un Dios tan humano, que nos hacen preguntarnos si no están hablando de ellos mismos, creo que deberíamos hacer hincapié en el Dios trascendente y en el ser humano real. Explicar que aunque son necesarias las imágenes que nos hacemos de Dios, es absurdo presentar cualquier imagen de Dios como definitiva y verdadera. Afirmar todas las veces que sea necesario que el Dios que nos reveló Jesús, respeta la vida y la realidad del ser humano. Una vida y una realidad que no quiere someter sino liberar. Y por último advertir que la consecuencia del fundamentalismo, es la opresión del ser humano por parte de un ídolo que el hombre mismo ha construido a su imagen y semejanza.

    Por Carlos Osma en Redes Cristianas